COLUMNAS • MÑOR. J. LOZANO
sábado, 06 de octubre de 2018
LOS JÓVENES EN EL CORAZÓN DE LA IGLESIA
Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
“Los jóvenes nos piden y reclaman una entrega creativa, una dinámica inteligente, entusiasta y esperanzadora, y que ‘no los dejemos solos’ en manos de tantos mercaderes de la muerte que oprimen sus vidas y oscurecen su visión.”

Así se expresó Francisco en la apertura del Sínodo en Roma acerca de “los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

La palabra “sínodo” es de origen griego, y significa “hacer el camino juntos”. Es un encuentro de obispos de todos los países convocado por el Papa para ayudarle en el discernimiento de cuestiones importantes para la Iglesia en todo el mundo.

En las imágenes que recorrieron el planeta pudimos percibir la diversidad de etnias de los obispos participantes. Incluso, algo destacado de modo especial por el Santo Padre, por primera vez la participación de los obispos de China. En estas oportunidades se palpa la Iglesia en su dimensión global, ya que todos —allí y en cada comunidad— palpitan en comunión en torno a una misma preocupación.

Francisco expresó su anhelo: “Que el Espíritu nos dé la gracia de ser Padres sinodales ungidos con el don de los sueños y de la esperanza para que podamos, a su vez, ungir a nuestros jóvenes con el don de la profecía y la visión”.

Que el Sínodo "ayude a hacer memoria y a reavivar las palabras del Señor" y suscite "el ardor y la pasión por Jesús". (…) “Memoria que puede despertar y renovar en nosotros la capacidad de soñar y esperar.”

Francisco pide a los Padres sinodales que se escuchen unos a otros “para discernir juntos lo que el Señor está pidiendo a su Iglesia".



Nos llama a poner el foco en palabras cargadas de miradas positivas: esperanza, sueños, ardor, pasión… Por eso el Papa reza para que los Padres sinodales no se dejen "asfixiar y aplastar por los profetas de calamidades y del infortunio" o por sus propios "límites, errores y pecados", sino que sean capaces "de encontrar espacios para inflamar el corazón y discernir los caminos del Espíritu".

"La esperanza nos desafía, nos moviliza y rompe el conformismo del ‘siempre ha sido así.” Es necesario abandonar la rutina y dejar de lado posturas derrotistas que sumergen en la inacción. El que ama de verdad nunca acepta la inutilidad de los esfuerzos por anunciar una Buena Noticia.

“Padres sinodales, la Iglesia los mira con confianza y amor.”

Es necesario "escuchar a Dios, escuchar con él el clamor del pueblo; escuchar al pueblo, hasta respirar en él la voluntad a la que Dios nos llama". ¡Qué llamado tan concreto al compromiso y la cercanía!



Este sábado y domingo se desarrolla la Peregrinación de Jóvenes al Santuario de la Virgen de Luján en la provincia de Buenos Aires. Son cientos de miles que desde diversos lugares del país se ponen en marcha para renovarse en la fe y experimentar la ternura de la Madre.

Muchos de ellos están atravesando historias duras de desempleo, adicciones, violencia en sus casas o barrios. Otros dan gracias a Dios por el trabajo y la familia. Todos nos enseñan a ser “Pueblo que camina, anuncia y sirve”. Recemos por ellos y el Sínodo en Roma.