El Diario de Gualeguay
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Miércoles, 23 de agosto de 2017
DEPORTES
lunes, 20 de marzo de 2017
Boca se durmió y Talleres dio el golpe en la Bombonera
El líder del torneo se puso en ventaja con un gol de Junior Benítez en el primer tiempo. Sin embargo, cometió serias distracciones en defensa y los cordobeses alcanzaron el 2 a 1 con tantos de Ramis y Reynoso.
Se veía venir y finalmente pasó. A esta versión de Boca al estilo Mellizo, que arriesga mucho y defiende mal, lo ayudaba su contundencia en ataque para disimular todos los errores que venía repitiendo partido tras partido. Pero estaba claro que en cuanto se le plantara un rival ordenado, con delanteros picantes, se le podía complicar. Y así fue. Talleres se defendió bien en La Bombonera, casi nunca perdió el orden y arriba armó un descalabro favorecido por el descontrol en el fondo local. Al final fue 2 a 1 y poco para discutir, porque en el balance general el conjunto cordobés fue superior, más allá del tiro en el palo de Bou y un penal no sancionado cuando el resultado no tenía dueño.

El gran mérito de Talleres fue salirle a jugar de igual a igual a Boca, sin importarle la condición de puntero, ni La Bombonera, ni el público que se caía de las tribunas. Confió en su juego, lo desarrolló con naturalidad, y además supo donde pegar, convencido de que el líder tenía mandíbula de cristal.

Boca contó con la ventaja de pegar primero, pero ni eso le sirvió para encarrilar el partido. Sin jugar demasiado bien, había llegado bastante, y a los 25 minutos, tras un corner de Pablo Pérez, que peinó Benedetto, apareció Junior Benítez para tocar corto en el área chica y establecer el 1 a 0.

Sin embargo, salvo por la personalidad de Pablo Pérez, le costó imponer condiciones y desaprovechó el beneficio del gol, a tal punto, que en el último minuto de la etapa, tras una gran pared con Emanuel Reynoso, Victorio Ramis definió con categoría para poner el empate.

Ese cierre fue un mazazo para el local y el punto de arranque para Talleres, que en el inicio del complemento comenzó a manejar el partido desde los pies de un inspirado Reynoso, de la experiencia de Guiñazú, y con la velocidad de sus puntas, que aprovecharon la lentitud de los dos centrales xeneizes.

Así lo tuvo Reynoso de movida robándole la pelota a Insaurralde, y después Ramis, cuando remató débil a las manos de Rossi con todo el arco a su favor. Cada contra de la visita era un martirio para el local, que igual iba con lo que podía, de la mano de Pérez y de una leve levantada de Gago.

Era matar o morir para Boca, jugando mal y caminando por la cornisa. Y en ese torbellino, el arquero Herrera tuvo manos gigantes para tapar ante Junior Benítez y luego un remate de Gago; sin olvidar que en el medio hubo un claro penal por mano de Komar a la salida de un corner.

Un tiro del ingresado Bou en el palo marcó el comienzo del fin para el líder, que se dio cuenta que no estaba en su mejor tarde. Y tras un enganche de Palacios con remate por arriba, llegó el grosero error de Peruzzi al querer cubrir una pelota para que se vaya el lateral, el propio tucumano se la pellizcó, la cedió para Rescaldani, y éste la tocó al medio para Emanuel Reynoso que definió de zurda, contra el palo derecho.

Ahí se terminó el partido, porque salvo un disparo de lejos de Bentancur que encontró otra vez a Herrera, Boca fue pura impotencia, rendido a los pies de un Talleres que respetó su estilo y que supo explotar al máximo las miserias del líder, ésas que estaban escondidas bajo la alfombra.