El Diario de Gualeguay
Desde 1901 al servicio de la región
54 3444 412846
Jueves, 27 de abril de 2017
NOTAS LOCALES
lunes, 20 de marzo de 2017
“Nos va a dar vergüenza en el futuro haber sido cómplices de ilegalidad de esta planta medicinal”
En el marco de una serie de congresos que se han dado en Entre Ríos, el médico oftalmólogo expuso sus conocimientos la semana pasada en el salón de Bomberos Voluntarios, junto a la diputada provincial, Mariela Tassistro, y el vice intendente, Mauricio Balbuena.
El Dr. Laje se involucró en la medicina cannábica a fines de 2012, luego de que le descubrió a su hija Magdalena, entonces con cinco años, una de las patologías más graves que hay en la oftalmología: glaucoma congénito agudo, que puede llevar a un infante a la ceguera. “Mi vida cambia desde ese momento a hoy”, relató el doctor y siguió: “Venían muchas cosas a mi cabeza, en general la angustia propia de padre, pero me retumbaba mucho que tantas veces les había dicho, casi sin escuchar a los pacientes, que se pusieran las gotas, que se iban a quedar ciegos. No escuchaba que el paciente me planteaba los efectos adversos de las gotas, de los medicamentos. Me empecé a dar cuenta que había llevado casi 20 años de médico casi sin escuchar”.

Al ver los prospectos se dio cuenta que era un párrafo para la acción terapéutica, contra diez hojas para los efectos adversos. “El padeciente, como le digo yo a mis pacientes, no quiere dejar la medicación porque no le hace nada, sino que tiene miedo a dejarla por lo que sienten si la dejan. Ese es un tema que me preocupa mucho, porque ya el paciente empieza a verse preso de tanta cantidad de medicación, que no le está dando resultado, pero que si la deja empieza a sentirse peor”, explicó Laje.

En ese sentido, su padre, también médico oftalmólogo, le entregó un artículo que hablaba de las propiedades del cannabis para la disminución de la presión ocular y la regeneración de células en el fondo de ojo. Le dijo que era la primera vez, en casi 50 años de médico, que una situación de estas características le había planteado que no podían quedarse con que no hay nada para hacer. Sobre lo que Laje señaló: “En general, en estos últimos cinco años me dedico 100 por ciento a ser médico del cannabis. Escucho que hay personas que el médico les dijo: ‘Bueno, pero algo le tiene que doler a la edad que tiene’. Así es que vamos naturalizando una serie de conceptos que cuando encontramos una sustancia de estas características, complementaria a lo que estamos haciendo en el tipo de medicina que hayamos elegido, tanto alopática o tradicional, como algún tipo de medicina alternativa, no podemos decir que tenemos que dejar que nos duela”.

Instituto Argentino del Cannabis
Ante la imposibilidad que gobernantes del Poder Ejecutivo les dieran atención para poner, como en Uruguay, un instituto de regulación del cannabis, hace un año crearon su propio espacio: Instituto Argentino del Cannabis. Como explicó Laje: “Intentamos funcionar a través de clínicas en distintos puntos del país, con Gualeguay llegamos a las 30. Cada clínica cuenta con una coordinadora y yo las visito cada mes para hablar con cualquiera que tenga dudas o consultas del cannabis y cómo tomarlo. Este es un trabajo en conjunto. La fundación La Mirada, que lleva muchos años en mi familia, y la empresa, que administra la parte oftalmológica, tratan de hacer más accesible esto, mostrando a los poderes reales que no tenemos nada que esconder: no somos narcos ni cómplices. Contamos con un espacio, que se llama BÚHO, en el que se discuten cuestiones más culturales que sanitarias, del porqué se produce lo que se está produciendo con el cannabis”. Entre todas, cuentan con alrededor de cinco mil pacientes bajo tratamiento.

“Siempre digo que hemos decidido vivir en la ilegalidad, pero que no podemos seguir viviendo legalmente, cuando nuestros propios compatriotas sufren porque no pueden acceder a una planta. Vamos a seguir siendo ilegales. Lo que vamos a plantear no es que solamente sea legal, sino que después se regule. Porque el acceso, tanto geográfico como económico, tiene que ser para todos”, expresó el doctor. Si no va a pasar lo que pasa hoy: es legal para algunos. Si se cuenta con un médico que firme un formulario y 400 dólares por mes, se hace un trámite y se consigue el aceite de Charlotte.

“Hay cuatro patas importantes en el mundo del cannabis –cultivadores, usuarios/familiares, médicos y el Estado-. No estamos descubriendo nada, Estados Unidos hoy tiene todos sus Estados, después de la última elección, con el cannabis medicinal legalizado. En ese sentido, creo que la ausencia de regulación y control del Estado está dejando a la sociedad civil en una anarquía muy fuerte”, analizó el doctor.

Además de los usuarios mantenerse en ignorancia de qué es lo que consumen, el problema recae en que una vez que lo utilizan y mejoran “su principal angustia es no saber si lo van a conseguir de nuevo”. Sobre lo que el Dr. Laje opinó: “Por eso hay que jerarquizar la figura del cultivador y unirlo a este camino, no seguir criminalizándolo. Más allá que tenemos media sanción de una ley polémica, hoy todo lo que hacemos vinculado al cannabis es ilegal. Eso está generando una tensión muy fuerte entre quien necesita la medicina para una condición de vida mejor o para una dignidad de muerte mejor y el Estado, que lo criminaliza”.
Otro de los proyectos comienza en abril, consiste en un diplomado online en cannabis medicinal y terapéutico. Según explicó el doctor, su intención es que haya un equipo de salud cannábico, no solamente de médicos para “no repetir la historia de la medicina alopática”, sino que todos los profesionales de la salud puedan estar formados y también la sociedad civil. Una figura de “consejero cannábico”, que pueda estar con la gente, escuchar lo que les pasa; que pueda ser, de alguna manera, quien transmita a los médicos esa situación.