El Diario de Gualeguay
Desde 1901 al servicio de la región
54 3444 412846
Viernes, 15 de diciembre de 2017
SEGUNDA SECCIÓN • CULTURAL
Julio Federik
domingo, 26 de marzo de 2017
Antología del Viento “Herencia de Agua”(continuación)
Julio Alberto FEDERIK. Nació en Paraná el 17 de Junio de 1.949.

Curso sus estudios Primarios en la Escuela Normal, y los secundarios en el Colegio La Salle. Se graduó en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional del Litoral, cuyo cuerpo docente integró durante varios años. En 1.969 publicó su primer libro de poesía “Esta es mi sangre”
JULIO FEDERIK

COPLAS DE PUEBLO


Hay una calle en el pueblo
Que no la puedo cruzar,
Trae recuerdos muy hondos
Trae nostalgias de amar.
Recuerdos que acercan horas
de intensa felicidad,
Nostalgias que a veces tienen
El filo de mi puñal.
Compañero, tú que vienes
De donde la calle va,
Dime si ha vuelto la niña
Que me ha quitado la paz.
Dime si has visto en la puerta
de su casa aquel rosal
y esas dos estrellas verdes
que brillan en su mirar
Del álamo ni me cuentes
Porque debe estar igual
Tan erguido como entonces
En que nos veía pasar.
Pero dime de la niña,
De la niña que quizá
de tanto correr el tiempo
haya logrado olvidar.
En mis sueños yo la encuentro
Tal como era años atrás
Y en mi recuerdo aparece
El mundo que ya no esta.
............
Los soles de sagitario
relumbran olas del mar
y brillan estrellas verdes
Por donde quiera mirar
Y con ellas, las nostalgias
Vienen hundiendo el puñal,
Y me repito cien veces
Que la debiera olvidar.
Que ya no tiene sentido
Este soñar y soñar
Que el tiempo nunca devuelve
Lo que va dejando atrás.
Pero si acaso ocurriera,
Si ya pudiera cruzar
Como a una calle cualquiera
Por la calle del rosal
Si acaso sus ojos verdes
No me quitaran la paz
Y el mar brillara sin ellos
Para no decirme más
En qué brillos sin palabras
Las olas relumbraran
Y por qué nostalgia hueca
Se mellara mi puñal.
Compañero, tú que vienes
De donde la calle va
Dime en qué cielo baldío
Amarro esta soledad
Por eso quiero que cuentes
De la niña y el rosal
Que quiero encontrar estrellas
Cuando el sol brilla en el mar.
Que vuelvan sus ojos verdes
A llenar mi soledad
Que yo seguiré soñando
Aunque me hiera el puñal
Yo quiero tener un sueño
Que no me puedan quitar
Y haya una calle en el pueblo
Que no la pueda cruzar


MI LUGAR
Yo me apego a la tierra en que he nacido,
aquí están mis recuerdos y mis sueños,
aquí creció la sed de mis empeños
y aquí seré feliz o habré perdido.
Para vivir prefiero lo querido,
mi gente y mi ciudad, que son mis dueños,
el fuego del hogar ardido en leños
como arde el corazón, cuando está herido.
Aquí aprendí a querer, aquí he cantado,
aquí también sufrí y aquí he llorado
como el niño que fui, de cara al río.
Por eso no me voy, porque no puedo,
porque éste es mi lugar y aquí me quedo;
otro será mejor, pero éste es mío.

EL AMOR
Fatal, alucinante y caprichoso
injusto, desigual, insobornable
torturante, obsesivo e implacable
arbitrario, voraz y misterioso.
Universal, vulgar y luminoso,
irracional, feliz, insuperable,
impulsivo, insolente, irrefrenable,
excluyente y sensual, maravilloso.
Intimo, torrencial, totalitario
ardoroso, heroico y desafiante,
cruel y dichoso, abrasador y frío,
doloroso, doliente y temporario
liberador, vital, recalcitrante
fuego y crisol y sueño y albedrío
ELLOS
Ellos viven en mí, en cada gesto
advierto a mi padre o a mi abuelo;
era esa forma de mirar el cielo
o acaso fuera el corazón dispuesto.
Y me pregunto a quién llevaré puesto
cuando quiero vencer el desconsuelo,
cuando por tantas cosas me rebelo
y por alguna sinrazón protesto.
Ellos viven en mí y yo los siento,
como el aire de enero siente al viento
y el remanso del agua siente al río.
Es por eso que ayer, frente al espejo
Pude ver otra vez en un reflejo
Los rasgos de sus rostros en el mío.

CARPE DIEM
Pronto se irá la luz y la alta sombra
comenzará en el gris de la apatía
a quebrar la ilusión y la alegría
y a marchitar el labio que las nombra.
Este pecho que aún ama y que se asombra
del matiz de una flor o una poesía,
quiere gozar del sol y goza el día,
quiere cambiar la vida y la renombra.
Quiere volver a hacer la primavera
y recoger después de la jornada
como un fruto la fuerza renacida.
Quiere gozar sin límite ni espera
y quiere la pasión enamorada
para enfrentar la muerte con la vida.