El Diario de Gualeguay
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Lunes, 29 de mayo de 2017
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miércoles, 26 de abril de 2017
Karina Defazio: Roma, la ciudad eterna (4ª parte)
En esta entrega, Karina Defazio comparte su experiencia en Recanati, el pueblo donde realizó el curso de capacitación, las características de un lugar enraizado en el siglo XVI, la entrega de sapiencia y calidez de los docentes, la convivencia con sus compañeros, incluso los lugares que visitaron todos juntos.
Hoy nos habla de la estadía en Roma y su recorrido por las mil maravillas que guarda “la ciudad eterna”.
En la edición anterior, Karina finalizaba diciendo: “Este viaje aún no terminaba, quiero decirles que todavía me esperaba el último tramo: La ciudad eterna. Y hacia allí me dirigí.…”

“El sábado temprano varios de nosotros tomamos el autobús que nos llevaría a Roma, dejando atrás nuevos amigos, vivencias compartidas, entrañables momentos que ya formaban parte de una historia vivida que se arremolinaba en el corazón, en la esperanza de volver, alguna vez, a esa increíble Recanati que ya extrañé desde que comenzara a armar la valija para viajar a la ciudad Eterna.
A nuestra llegada, nuevas despedidas y promesas de volvernos a ver en algún punto de Sudamérica, y seguir nuestros caminos, algunos, como yo, nos quedábamos en Italia todavía unos días más; otros, ya volvían a sus casas con su equipaje pleno de saberes y algunas otras cosas que de seguro llevarían como recuerdo de un maravilloso viaje.
Tuve la fortuna de que me vinieran a buscar para ir a mi nueva residencia: La Casa General de la Congregación Hijas de la Misericordia de la TOR de San Francisco. La hermana Gachi es una persona fuera de serie, como se dice cuando se está ante un ser generoso, alegre, servicial, fantástico, increíble. Me ayudó, guió y explicó cómo moverme, qué ver, hacer, por dónde comenzar… ¡si había tanto por ver!!!
Fue así que pude visitar el Coliseo, con una guía que nos explicó mucho sobre la historia de esa maravilla de mármol travertino, que data del 80d.C. A su lado se encuentra el Arco de Constantino, del 315 d. C. También visité el Castel SantAngelo, fortaleza defensiva debido a su cercanía con el Vaticano- por lo que los romanos solían decir “quien posee el Castillo, posee Roma”. Con su hermoso puente y su vista panorámica, se sitúa en la ribera del Río Tíber, que a su vez atraviesa la ciudad con sus hermosos puentes, la isla Tiberina, el mercado de Porta Portese , fui hasta la iglesia de Santa María en Cosmedin con su Bocca della Verità, la fontana di Trevi, la más grande y famosa de las fuentes romanas, el Pantheon-templo pagano erigido por Agripa en el 37 a. C. en honor de todos los dioses-, el Circo Massimo, la iglesia Santa Maria Maggiore, y tantas otras iglesias extraordinarias, con sus obras de arte, una maravilla.
Pude visitar también El Vaticano, la Capilla Sixtina con frescos de Michelangelo y Raffaello Sanzio y la Cúpula de San Pedro, obra maestra de Michelangelo Buonarrotti-quien también esculpió La Piedad que pude admirar allí mismo, los Jardines Vaticanos, cuyos museos son únicos plenos de obras de arte. Lo que más me gustó es la obra del 500 ya que las obras que componen el museo se agrupan por siglos.”
(continuará)
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