El Diario de Gualeguay
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Viernes, 24 de noviembre de 2017
SUPLEMENTOS • DECO Y DISEÑO
jueves, 02 de noviembre de 2017
Minimalismo “La mínima expresión”
El término “minimalista” surgió en los años 30, cuando el arquitecto alemán Ludwig Mies Van der Rohe elaboró sus ideas sobre la pureza de formas, lanzó su manifiesto por las líneas puras y sencillas en la Escuela Bauhaus.
Su influencia se podría resumir en una frase que él mismo dictó y que se ha convertido en el lema de la arquitectura de vanguardia de la primera mitad del Siglo XX “menos es más”.
Durante la década de los 70 y 80, el estilo minimalista alcanzó su plenitud, ya que se desarrolló como respuesta a los movimientos recargados del pop art. Entonces, saltó de la arquitectura al diseño a otros ámbitos, como la música, la pintura y la moda.
El estilo minimalista parte del principio de que a menor cantidad de objetos, mayor espacio se obtiene, por eso los espacios amplios y despejados son esenciales. El minimalismo evita la acumulación de objetos innecesarios y superfluos y se enfoca en incorporar únicamente los muebles que son necesarios y funcionales sin caer en lo inexpresivo.

“Menos es más”
Esa es la máxima del minimalismo. En su acepción más general, este término se refiere a aquello que ha sido reducido a lo esencial y ha dejado fuera todos los elementos sobrantes, “en decoración esto se aplica a lo más sencillo y puro”.
Ante todo se privilegian los espacios amplios, preferentemente altos, y libres. Un entorno armónico funcional, fuera del concepto de exceso, saturación y contaminación visual. Se evita también la repetición y cualquier tipo de redundancia visual. Se podría considerar un “anti barroquismo” estético. Todo debe ser suavidad, serenidad y orden, nada de elementos superfluos y barrocos, de excesos ni estridencias. Sobriedad sin ornamentación.
Líneas sencillas, rectas y de formas puras. Colores básicos. Tejidos naturales. Una presencia mínima de muebles y accesorios en las distintas habitaciones. Ambientes con equilibrio y armonía, estas son las principales características que definen una casa minimalista.
En el minimalismo todos los elementos deben combinar y formar una unidad, priorizando el todo sobre las partes. El espacio en sí es de gran importancia, nunca “eclipsado” por los elementos decorativos.
En un dormitorio minimalista, predomina la sencillez y la ausencia de formas sinuosas. Lámparas de formas rectas o cilíndricas.
Las paredes y los suelos despejados, los textiles, de estampados lisos preferentemente.
El minimalismo también tiene como filosofía o forma de vida, dedicarse a lo importante y descartar todo lo innecesario, para alcanzar el bienestar, y es que no hay duda de que en un ambiente despejado, nos sentimos mucho mejor.

Materiales
Los materiales son otros puntos claves del minimalismo. En la ambientación minimalista se utiliza la madera, tanto en pisos como en muebles, y los materiales rústicos: cemento alisado, vidrio, acero, venecitas y piedras, principalmente en estado natural, mínimamente manipulados.

Colores
Una de las principales características del minimalismo es el uso de colores puros, con superficies o fondos monocromáticos, de tonos suaves predominando el blanco y el crudo. También se incorporan los tostados o el negro, y sutiles toques de color para acentuar detalles y accesorios. Cuando pensamos en emplear el blanco en la decoración, hay que saber, sin olvidar, que el blanco es un color con una amplia gama de variaciones tonales capaces de multiplicar la luminosidad.
El contraste lo aportan algunos detalles ornamentales de los que, en ningún caso, hay que abusar. El detalle de color, tal vez un rojo, amarillo, pistacho o azul klein, puede estar dado por una alfombra, un almohadón, o algún objeto único.
Muebles
Los muebles toman el concepto propio del minimalismo de simpleza y funcionalidad “menos es más”. La austeridad en el diseño y en la cantidad de muebles, son básicos en la decoración minimalista. En el mobiliario se caracterizan, las líneas rectas y los colores uniformes, sin ningún tipo de estampado, ni tallado. Los más distintivos se destacan por finas patas de metal.
La ligereza física y visual del metal, va a la perfección con la esencia minimalista.
Los muebles modernos y orientales van muy bien con este tipo de decoración.
Textiles

Las telas que se utilicen en la decoración minimalista han de ser sobrias, debemos evitar lo agresivo y barroco, aportando frescura e invitando a la relajación. Se deben dejar afuera las telas estampadas y floreadas, optando por la austeridad de los lisos y de tonalidades neutras para que vayan en armonía con el resto de la sala.
Se prefieren las telas rústicas en color marfil, texturas como el lino o lonetas, y algún terciopelo si queremos aportar más cuerpo. Cortinas, almohadones y tapizados tendrán que obedecer a una unidad y un equilibrio con el ambiente.
Paredes
En las paredes se trata de evitar todo adorno que esté de más, aunque se puede utilizar algún cuadro destacado, con presencia e importancia. Un cuadro de autor es un buen recurso. Paredes lisas de colores claros o revestidas en madera o piedra, cómo único elemento de decoración.
Los adornos son bienvenidos, no es necesaria una casa completamente vacía, siempre y cuando no caigamos en el exceso.

En un espacio minimalista, la casa debe ser para vivirla, por eso el ámbito que se construye debe ser útil y aprovechable.

Buen fin de semana!!
Saludos.
Claudia Martin
Diseñadora de Interiores
Diseñadora en arreglos florales