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Viernes, 24 de noviembre de 2017
NOTAS LOCALES
martes, 14 de noviembre de 2017
Perspectivas económicas y sociales de Argentina: brotes verdes y algunos problemas a superar
Durante los años posteriores a la crisis del año 2001, la economía argentina creció a tasas muy altas, a la vez que se produjo el superávit “gemelo” (fiscal y del sector externo) y la tasa de inflación fue relativamente baja.
Pero a partir de 2009 la situación comenzó a cambiar: en ese año, la tasa de crecimiento del PIB fue negativa, luego se recuperó en los dos años siguientes, pero entre 2011 y 2015 prácticamente se estancó y luego fue negativa en 2016. La pérdida de dinamismo fue acompaña por una inflación muy alta, el déficit gemelo (fiscal y del sector externo) y la reducción muy fuerte de las reservas internacionales.
Afortunadamente, esas tendencias negativas están cambiando; hay significativos “brotes verdes”, pero también algunas “malezas” en el jardín económico y social argentino: habrá que regar aquéllos e ir eliminando a estas últimas. Como lo muestra la tabla 1, se prevé que,
Tabla 1.

Fuente: Tendencias latinoamericanas. Argentina. CESLA, Centro de Estudios Latinoamericanos.
en este año, el PIB crezca un 2,7% y algo más del 3% en 2018. La inflación bajaría drásticamente, desde casi el 40% que ha afectado a los argentinos hasta algo más del 12% en 2018; igualmente, continuarían las tendencias a la baja del déficit fiscal (no financiero) y de la tasa de desempleo. Se observan también otros indicadores del dinamismo actual de la economía: están creciendo fuertemente la construcción, la industria en general y la automotriz; asimismo, aumentan las exportaciones de vehículos, las escrituras en CABA y el Índice de Confianza del Consumidor. A su vez, las reservas internacionales han aumentado persistentemente, desde el nivel próximo de cero en 2015: en agosto de este año fueron de 48353 millones, 50% superiores a los del mismo mes del año pasado.

En el ámbito de la economía encontramos dos problemas que todavía no han sido resueltos; si bien, si se mantienen las tendencias, van en el camino de su superación (tabla 1): los déficits de la Cuenta Corriente y fiscal. Es necesario eliminar al primero, para evitar el endeudamiento externo; y, así mismo, se debe eliminar el déficit fiscal, que es otra causa de endeudamiento y de emisión monetaria (que estimula la inflación). El gobierno se ha fijado una meta de reducción del déficit fiscal para este año que se está sobre-cumpliendo, por lo que es de esperar que la política de reducción del déficit tenga éxito. El déficit en la Cuenta Corriente también se está reduciendo (tabla 1), por lo que es previsible que estos dos problemas se vayan eliminando.

El mayor dinamismo económico se va haciendo sentir en la población, si bien lentamente: el consumo se va recuperando y, según datos del INDEC, la distribución del ingreso se ha hecho más equitativa entre el tercer trimestre de 2016 y el segundo de 2017 (bajó el Índice de Gini).

Pero persiste un problema estructural, de origen no reciente, que es un serio problema social: la pobreza. Las crisis económicas son una causa importante de su crecimiento, pues, en general, las pagan los pobres: después de la crisis del año 2001, en el 2002, el 74,4% de los argentinos se encontraba en situación de pobreza (según datos del “Observatorio de la deuda social argentina”, que elabora la Universidad Católica). Después bajó persistentemente hasta el segundo semestre de 2011; pero a partir de ese momento sube hasta alcanzar 32,2% del total de población del país en el segundo trimestre de 2016. Los datos pueden diferir, en un punto más o menos. Pero lo relevante es que aproximadamente uno de cada tres argentinos se encuentra en situación de pobreza; y algo más del 5% en indigencia, lo que significa que los que se encuentran en esa situación no alcanzan a satisfacer las necesidades mínimas. Un niño desnutrido será un adulto con deficiencias cerebrales. Este problema es, por supuesto, ético; pero es además la causa de otros problemas sociales (delincuencia, marginalidad, etc.). Su solución exige políticas económicas y sociales estables y eficientes. Pero ese es un tema de otro artículo.

Por Carlos Legna Verna