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Viernes, 19 de enero de 2018
COLUMNAS • RAZÓN CRITICA
domingo, 07 de enero de 2018
Cuando la representación sindical se convierte en excusa
Los sucesos que en estos días rodean a la figura de Marcelo Balcedo (secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación) y a la acusación en su contra por evasión fiscal y lavado de dinero, deben generar el repudio de toda la sociedad. En primer término, porque daña el lugar que ocupa la representación de los trabajadores en el ámbito de la sociedad civil; en segunda instancia, porque afecta negativamente la vinculación entre el poder político y la autónoma e independiente representación sindical (esto es así debido a que personajes como Balcedo no podrían manejarse con esa impunidad si no hay un segmento político que lo apañe).
Cada vez que aparecen acontecimientos como éstos, se vuelve necesario desarrollar un concepto que continuamente se retoma en el análisis de la coyuntura política de la Argentina. Ésta es la noción de “burocracia sindical”. A su vez, es llamativo observar como la presente columna de opinión forma parte de El Debate Pregón desde febrero del 2011. Precisamente, a partir de ese año hasta la actualidad, si se revisa el archivo, se puede apreciar cómo el asunto de la burocracia sindical y la posición poco clara de diversos gremialistas ante la Justicia, es una cuestión que asoma recurrentemente en muchas ediciones. De hecho, la concepción de “burocracia sindical” que se desarrollará hoy ya ha sido elaborada en otros escritos de este espacio. Es decir, que los negociados espurios mediante la excusa de la representación de los trabajadores es una contingencia histórica en nuestro país, inclusive con antecedentes que superan por muchísimos años hacia atrás en el tiempo el mencionado origen de la presente columna editorial.

Volviendo al concepto en cuestión, se debe apuntar que la burocracia sindical remite a los agentes enquistados en el interior del movimiento obrero, los cuales son pagos por los sectores en el poder (sea estatal o privado) para vender y negociar las condiciones de trabajo y, obviamente, el sueldo de los trabajadores. La burocracia sindical es uno de los escollos más importante para que los empleados creen un marco de organización política para defender sus intereses y evitar la vejación de sus derechos. Los burócratas son, muchas veces, empresarios que se sitúan a la vanguardia de los movimientos obreros para hacer dinero y obtener poder político. Los 500 mil dólares, las armas y los 14 autos alta gama encontrados en la chacra de Marcelo Balcedo con un claro ejemplo de esto.

Si bien el repudio, como ya enuncié, debe ser generalizado, tiene que ser expresado aún más fuerte desde los conjuntos de asalariados que estos individuos representan. Es clave remarcar este punto. En la histórica disputa entre capital y trabajo, los sectores pertenecientes al primer elemento de esta dicotomía, aprovechan cada vez que aparecen sindicalistas turbios para despotricar en contra de la representación y unión de los trabajadores. En esta línea, se puede argumentar que la burocracia sindical le genera el caldo de cultivo apropiado a esos sectores para que saquen ventajas en la disputa antes mencionada. Esta índole de gremialistas actúa en contra de los asalariados. A propósito, el intelectual italiano, Antonio Gramsci, decía que “con el fin de disgregar la organización obrera, el capitalismo nunca ha dejado de apelar a todos los recursos para corromper y a su servicio a los elementos obreros que a través de la actividad sindical se han distinguido por su capacidad e inteligencia. Impedir que del seno de la masa obrera surja una capa dirigente y autónoma, decapitarla periódicamente, empujándola al caos y la indiferencia. Estos son aspectos de la lucha del capitalismo contra el proletariado”.

Para finalizar, es fundamental decir que para lograr una representación sindical autónoma e independiente que luche eficazmente por el derecho de los trabajadores, los sujetos como Marcelo Balcedo (entre otros) deben rendir cuentas ante la Justicia. Y en el caso de que no pueda justificar nada, debe dar un paso al costado del sindicalismo argentino. Asimismo, la mencionada Justicia también debería indagar en los segmentos políticos y económicos que negocian y se vinculan, para lograr intereses propios, con estos burócratas sindicales.

Julián Lazo Stegeman