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Viernes, 19 de enero de 2018
NOTAS LOCALES
El Ing. Agrónomo C. Weber participó de la Marcha
miércoles, 10 de enero de 2018
“Esta ley no apunta a proteger la salud del pueblo entrerriano”
El Debate Pregón dialogó con Carlos Weber, Ingeniero Agrónomo, experto en conservación de suelo desde hace más de veinte años trabajando en el tema, y participante del Foro Ambiental Local. A su vez, fue auditor de la anterior Ley de Agroquímicos en el Departamento Gualeguay y Gualeguaychú, y participa del Colectivo “Por una Nueva Economía Sustentable, dependiente de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER. Participó de la concentración frente a Casa de Gobierno contra la ley de Fitosanitarios, y expresó su opinión técnica sobre el tema.
Ante todo recordamos que se realizó este lunes una concentración con centenares de personas frente a la Casa de Gobierno de la Provincia, y una posterior asamblea de movimientos ambientales de toda la provincia. Allí, comenzó Weber: “Se conformó una organización con distintas comisiones. Habrá asambleas periódicas para discutir la problemática de los agrotóxicos. La próxima reunión de la Cámara de Diputados está convocada para mediados de febrero, y para entonces quieren llegar más organizados”, detalló.

Sobre la Ley
Comenzamos su análisis de la normativa en cuestión: “Esta ley no tiene el objetivo de proteger la salud del pueblo entrerriano, sino mantener un sistema productivo que está cada vez más cuestionado por sectores amplios de la sociedad. La agricultura extensiva, industrial, con muchos agroquímicos. La Ley no cuestiona eso en ningún momento. De hecho, da muy poca participación al Ministerio de Salud, y en cambio da todo el poder a la Secretaría de Producción”. Y agrega un dato de color: “Si la habrán tratado de apuro, que ni siquiera le cambiaron el rango al ex Ministerio de Producción, y siguen hablando de Ministerio, cuando ya es una Secretaría”, remarcó, y agregó: “Desde el artículo primero, lo prioritario dice que es proteger la salud del pueblo entrerriano, pero eso en ninguna parte eso queda claro. Es una ley de tipo productivista, que apunta al desarrollo de la producción entrerriana y no tiene como centro la protección de la salud. Por ejemplo, al Ministerio de Salud no se le da nada de participación en la Ley, y tendría que ser el organismo de aplicación de una ley que apunta a protegerla. Esto es lo central, resumió. Y acto seguido, ejemplificó: “Es como poner al zorro a cuidar a las gallinas. La secretaría de producción que apunta a rendimientos cada vez más altos, es la misma encargada de cuidar la salud de la población mediante las técnicas de aplicación de agroquímicos”.

Un organismo que antes no controló
Por su experiencia, Weber recordó que esto no funcionó: “Es lo mismo que la Ley anterior de los 80’ que nunca funcionó. Los funcionarios del área de producción nunca ejercieron un verdadero control sobre la aplicación de agroquímicos, ni aplicaron sanciones, ni medidas contra los que no hacían recetas agronómicas. Jamás aplicaron la Ley”, sentenció. Y dio detalles de las razones por las cuales debería tener más participación el Ministerio de Salud: “Si hubiera estado como órgano de aplicación, podría haber establecido en cada centro de atención, un sistema estadístico, de control, de todas las personas que se presentan con un problema de salud que pudiera estar vinculado con los agroquímicos. Así sucede en otras enfermedades donde sí se registra, y se pueden llevar a cabo políticas públicas. Ahora cada departamento hace un estudio, cuando se manifiesta la población”. Para el ambientalista esto no es casual: “Está habiendo una necesidad de que el Estado Provincial se haga cargo, mediante el Ministerio de Salud, de recabar toda la información que hay sobre enfermedades relacionadas a la práctica agrícola en la provincia, que tiene soja de norte a sur. Pero lejos está de plantearse algo así”, lamentó.

Los municipios deben controlar
Tal cual pasó con el caso de Frontera, Weber, remarcó el problema de delegar los controles ambientales: “Esta Ley va a ser fuente de innumerables conflictos, porque al establecer las instancias de aplicación dentro de los éjidos, se lo deja a los municipios, que no tienen organismos técnicos capacitados para eso. Entonces va a ser la palabra de algún profesional municipal, del Intendente u otro funcionario, que tenga que decirles cómo trabajar a los productores. Es muy conflictivo, y es una maniobra para sacarse la Provincia la conflictividad de encima y transferírsela a los municipios”, opinó. Tampoco será fácil hacer reclamos: “Otro aspecto es que para hacer denuncias no se simplifican las cosas, van a ser complicadas, con un montón de procedimientos, ante una situación que la población quiera denunciar. Dice expresamente que no valen las denuncias periodísticas, evidentemente, apunta a complicar la presentación de denuncias, y que lo periodístico que actualmente moviliza la temática y le ha dado publicidad a los juicios, frene, y paren las denuncias públicas, para que las denuncias se vuelvan administrativamente complicadas”, explicó.

Las distancias no importan
Otro tema, es la distancia de las fumigaciones de los ríos: “Es un tema muy discutido. Por ejemplo, del curso de agua, son 150 metros para aplicación terrestre, y 300 metros cuando es aérea. Va a ser prácticamente arriba del agua”, pero para Weber eso no es lo central: “Depende de las condiciones ambientales, algunas pueden ser adecuadas y otras no. Pero nuestra agricultura es de tipo industrial, las tareas no las hacen productores que viven en el campo, sino empresas que quieren la mayor productividad, quieren que la máquina haga muchas hectáreas por día, y aplica rápidamente los productos. En ese contexto, por más distancia que pongas, no van a ser cumplidas, porque en el campo no te ve nadie, no va a haber un ingeniero agrónomo en cada lote, porque no lo hubo nunca”, remató. Mientras él trabajó en el tema no se cumplió: “No sancionaron a nadie, no me van a hacer creer ahora que porque la escriban de vuelta, casi igual, van a ir los ingenieros agrónomos a los lotes a pararse a ver de qué lado viene el viento”, disparó.
Otros sistemas productivos
El ambientalista cerró su mirada con una alternativa: “Lo que importa es que se empiece a plantear un cambio en el sistema productivo. Gradual, racional, nadie le dice a la gente que hoy deje de producir, ni que se fundan todos, pero sí que tiene que empezar un cambio social en el sistema productivo, lo antes posible, porque seguimos envenenando a nuestra propia gente”. Y eso la Ley no lo plantea: “En ninguna parte se hace referencia a otros sistemas productivos, podría dejar abierta la posibilidad de la agro ecología, y una de las tareas podría ser conocimientos y prácticas en ese sentido”. El cierre es claro: “En definitiva, la salud humana es parte del ecosistema. Si no estamos en un ecosistema saludable, la salud no está garantizada”.