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Martes, 22 de mayo de 2018
COLUMNAS • RAZÓN CRITICA
domingo, 11 de febrero de 2018
Retórica y dialéctica en la política
El lenguaje posee un rol determinante en la coyuntura política actual, pero también es un atributo trascendental en épocas anteriores. Asimismo, dado que la política actúa sobre las diversas temáticas de la cosa pública, el lenguaje cobra tal importancia que se establece como un instrumento fundamental para todo político. Más aún en periodos donde el contexto nacional está experimentando cambios relevantes que requieren una gestión material pero a la vez simbólica de mucha lucidez y eficiencia.
Yendo hacia la década Kirchnerista podemos decir que sus dos principales exponentes, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, supieron manejar dos formas del lenguaje dadas las circunstancias en las cuales llevaron adelante sus respectivos gobiernos. Por un lado, debido al carácter crítico que le quisieron imprimir a sus gestiones, ambos funcionarios supieron utilizar correctamente la dialéctica como método para la investigación crítica de ciertas teorías y percepciones dominantes. Específicamente Néstor Kirchner, en busca de conseguir el objetivo de disminuir la deuda pública que existía al momento de tomar las riendas del Estado argentino, supo debatir, polemizar y contradecir ciertos preceptos procedentes de los organismos financieros internacionales para dinamizar la economía de nuestro país. Por otra parte, su esposa Cristina Fernández supo erigirse en el seno del ambiente K conformado por todas sus agrupaciones como una líder carismática (según la distinción del sociólogo y pensador Max Weber) mediante el uso de la retórica, como explicaba Aristóteles, la disciplina encargada y puesta al servicio de la persuasión y la estética discursiva. Nadie puede negar que para los estratos Kirchneristas los enunciados vertidos por la ex Presidente hicieron mella en las conciencias de sus seguidores. Por esto es interesante analizar los diferentes discursos de Fernández de Kirchner, ya que allí se encuentran los enunciados que, como decía el lingüista ruso Mijaíl Bajtín, reflejan las condiciones específicas y el objeto de las esferas de la actividad humana mediante su estructuración, contenido temático y estilo. Es decir que en el lenguaje se pueden conocer una serie de rasgos para intentar comprender lo que fue y lo que es el Kirchnerismo.

Por su parte, el oficialismo actual se está desenvolviendo en una complicada situación económica derivada de una mezcla entre la difícil herencia dejada por el gobierno anterior y ciertas decisiones que le son propias y no fueron las más acertadas. En este entorno también se vuelve atractivo realizar una profunda mirada sobre el carácter lingüístico del Macrismo. ¿Por qué? Porque si bien este gobierno no está desarrollándose en un camino sencillo y los errores abundan, hay que resaltar que ha encontrado algunas soluciones para la construcción de poder a través del diálogo. Sin lugar a dudas una clara muestra de esto es la figura de María Eugenia Vidal en la Provincia de Buenos Aires. En plena campaña ya dio fuertes señales que la palabra tendría un papel clave en su gestión si es que ganaba las elecciones, realizando continuas caminatas por todo el territorio bonaerense para conversar con los vecinos. Una vez que los resultados fueron los esperados, ya como gobernante Vidal está haciendo frente a los problemas de una provincia sacudida por la gestión Kirchnerista de Daniel Scioli a través de la acción y el mencionado diálogo.

Si bien Mauricio Macri carece de dotes técnicos referidos a la retórica, el gobierno de Cambiemos en su conjunto está encontrando cierto aire en determinados momentos (por ejemplo ahora con el tema del impuesto a las ganancias) gracias al correcto uso de la palabra. En un mandato dónde las fisuras no son pocas y se juega mucho de su futuro político de cara a las próximas elecciones del 2019, la actividad del diálogo se torna cada vez más importante para Cambiemos.
En fin, el discurso político siempre fue importante y aún más en estos tiempos donde gracias a los avances tecnológicos la palabra circula más rápido y las chances de quedar expuestos aumentan. Por ende, los funcionarios deben estar cada vez más atentos a estas cuestiones del lenguaje.
Julián Lazo Stegeman
(La Vanguardia, Clarín, Página 12)