El Diario de Gualeguay
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Lunes, 23 de abril de 2018
REGIONALES • ACTUALIDAD
domingo, 15 de abril de 2018
Pascua, santidad…”inactualidad”.
Decía un poeta: “en un mundo de fugitivos el que toma la dirección opuesta parece un desertor”. Y es más: decía Chesterton: “A cada época la salva un pequeño puñado de hombres que tienen el coraje de ser inactuales”.
Nada más a contramano en estas pos modernidad en la que vivimos que querer dar la vida hasta la muerte, morir de amor, por amor. ¡Nada más inactual que querer ser santo!

Pero como hace 2000 años son imprescindibles los hombres y las mujeres que vayan “contra corriente” amando hasta el extremo, hasta esa forma superior de la libertad que es el martirio.

Ya lo decía nuestro Hamlet Lima Quintana: “Hay gente que con solo abrir la boca/ llega a todos los límites del alma,/ alimenta una flor, inventa sueños,/hace cantar el vino en las tinajas/y se queda después, como si nada. /Y uno se va de novio con la vida desterrando una muerte solitaria/ pues sabe que a la vuelta de la esquina/hay gente que es así, tan necesaria”.

Pero atención: esos “desertores” de la sociedad actual, esos “inactuales”, tan “necesarios” pueden estar “en la puerta de al lado”.

Esta semana que pasó el papa Francisco ha hecho al Pueblo de Dios una bella exhortación a la santidad y dice que los santos pueden estar ya reconocidos por la Iglesia o bien pueden ser los “santos de la puerta de al lado”: hombres y mujeres que en el seno de un pueblo viven amando hasta morir. Dice Francisco: “No pensemos solo en los ya beatificados o canonizados. El Espíritu Santo derrama santidad por todas partes, en el santo pueblo fiel de Dios, porque «fue voluntad de Dios el santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo, que le confesara en verdad y le sirviera santamente». El Señor, en la historia de la salvación, ha salvado a un pueblo. No existe identidad plena sin pertenencia a un pueblo. Por eso nadie se salva solo, como individuo aislado, sino que Dios nos atrae tomando en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que se establecen en la comunidad humana: Dios quiso entrar en una dinámica popular, en la dinámica de un pueblo”.

Es que no faltan en una comunidad-por gracia de Dios- quienes amen hasta el final;pero hay que estar adentro del Pueblo de Dios para descubrirlos y tener un corazón capaz de mirar con esa otra forma de inteligencia que da la que nace de un corazón con verdadera empatía.

La nueva exhortación del papa se llama: “Gaudete et exsultate” es decir: “Alégrense y exulten”. Son las palabras que usó Jesús de Nazaret para invitar a sus discípulos en una montaña de Galilea a ser felices incluso y sobre todo cuando sobreviene la “persecución a causas de la justicia”. (Mt 5).

Ah claro: no hay santidad sin alegría, y no debe haber resentimiento en el corazón de quien se siente incomprendido por ir “contra corriente” por ser “inactual”.

Dice más adelante Francisco (n 64 -65): “La palabra «feliz» o «bienaventurado», pasa a ser sinónimo de «santo», porque expresa que la persona que es fiel a Dios y vive su Palabra alcanza, en la entrega de sí, la verdadera dicha. Aunque las palabras de Jesús puedan parecernos poéticas, sin embargo van muy a contracorriente con respecto a lo que es costumbre, a lo que se hace en la sociedad; y, si bien este mensaje de Jesús nos atrae, en realidad el mundo nos lleva hacia otro estilo de vida. Las bienaventuranzas de ninguna manera son algo liviano o superficial; al contrario, ya que solo podemos vivirlas si el Espíritu Santo nos invade con toda su potencia y nos libera de la debilidad del egoísmo, de la comodidad, del orgullo”.

¿Dónde está el puñado de “inactuales” que hoy están salvando nuestro mundo? ¿Dónde está hoy esa gente necesaria?...Miremos alrededor. Los bienaventurados no están tan lejos de cada uno. La Pascua es eficaz.
Pbro. Jorge H. Leiva