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Lunes, 21 de mayo de 2018
COLUMNAS • RAZÓN CRITICA
domingo, 13 de mayo de 2018
El acercamiento al FMI
Sin el flujo constante de dólares, el modelo Macrista comienza a mostrar complicaciones en su sustentabilidad. En este sentido, debe quedar claro que el medio primordial para mantener estable al proyecto económico del Gobierno Nacional, que estructuralmente exhibe muchos claroscuros por la fragilidad de su sector externo, es el financiamiento del exterior. Sin este sostén, la economía actual de la Argentina no puede estar tranquila. En este contexto aparece el acercamiento al Fondo Monetario Internacional (FMI).
“El flujo de dólares del exterior se frenó a fines de enero. El cierre de esa puerta es el disparador clave para entender la impactante corrida de las últimas dos semanas. La leve suba de la tasa de interés internacional, el impuesto marginal a las Lebac en manos extranjeras, la disputa política de baja intensidad con la oposición por las tarifas o las conocidas peleas de gabinete con la consiguiente descoordinación de la gestión fueron movimientos que, si Wall Street no hubiera cerrado la canilla de dólares, no habrían generado la reacción de huída de grandes fondos de inversión. Esos factores no pudieron ser motivos para provocar la mayor devaluación después de la aplicada en los primeros días del gobierno de Mauricio Macri, debido a que ya estaban presentes antes de la intervención más abultada de la historia del Banco Central” dice el economista y periodista Alfredo Zaiat. Entonces, es oportuno reiterar lo que se apuntó más arriba: la corrida cambiaria estuvo robustecida debido a que la economía Macrista se quedó sin financiamiento externo, por lo cual, expuso su vulnerabilidad. A propósito, Zaiat explica lo siguiente: “la última bocanada de oxígeno fue recibida a principios de este año (4 de enero) por 9000 millones de dólares. El monto total fue 10.750 millones de dólares incluyendo las emisiones de bonos corporativos: Genneia por 150 millones (23 enero); MSU Energy por 600 millones (25 de enero) y Aysa por 500 millones (25 enero), de acuerdo al seguimiento que realiza la firma Research for Traders. No sólo dejaron de ingresar dólares financieros por la colocación de deuda, sino que empezaron a irse en cantidad los que vinieron a obtener una renta extraordinaria con el juego especulativo propuesto por el Banco Central de Federico Sturzenegger”. Pretender el desconocimiento de esta situación, es como intentar maquillar en vano el no logro de objetivos que significó, a principios de marzo, el viaje de Luis Caputo (Ministro de Finanzas) junto a sus colaboradores más cercanos a Nueva York para intentar seducir a diversos capitales financieros, a lo cual éstos le respondieron que no intente emitir más deuda Argentina en el exterior. “En 2018 no tomaremos más deuda en el mercado internacional”, se excusó Caputo en la última conferencia de prensa que realizada junto a Nicolás Dujovne (Ministro de Hacienda).

Sumada a esta situación del financiamiento externo, existe otra arista a tomar muy en cuenta: el déficit fiscal. Ningún economista desconoce, sea ortodoxo o heterodoxo, sea de Cambiemos o de algún partido de la oposición, que el oficialismo no ha cumplido con uno de sus principales objetivos, es decir, achicar el mencionado déficit. Al contrario, este ha aumentado. Lo cual es preocupante. Los antecedentes de la historia económica de nuestro país, muestran como las últimas principales crisis que se experimentaron en Argentina han sido por déficit: el “Rodrigazo”, la “Hiperinflación” y la salida de la Convertibilidad. Asimismo, esta cuestión también es importante porque se configura como uno de los elementos que no les brindan ni confianza ni credibilidad a los inversores con respecto a la economía nacional.

El Instituto Internacional de Finanzas (IIF) es una asociación que aglomera a los bancos, fondos de inversión y aseguradoras más importantes del mundo. A su vez, es un organismo al cual el Gobierno le presta mucha atención. Hace poco tiempo, esta organización expresó, en un último informe, la preocupación por la demora del Gobierno de Cambiemos en desarrollar un ajuste “profundo” que asegure la capacidad de repago de la creciente deuda externa. En relación a esto, Zaiat dice que “el fuerte ajuste presentado por la dupla Dujovne-Caputo viene a dar respuesta a esa demanda, apostando a que de ese modo se descomprimirá las tensiones cambiarias y, fundamentalmente, volver a enamorar a Wall Street para que siga financiando a la economía Macrista”. Continúa: “es una relación de sometimiento conocida. El endeudamiento inicial genera un estado de bonanza ficticia, que en el caso del gobierno de Cambiemos significó solamente la posibilidad de fugar capitales sin restricciones. Luego, para continuar aportando dólares, el mundo de las finanzas exige más ajuste fiscal y monetario para garantizar el cobro de los intereses de esa deuda. Ese nivel de vulnerabilidad deriva en que cualquier medida sea evaluada como clave para la viabilidad del programa económico…”. Como se observa, el sector financiero y externo sigue siendo la base de todas estas discusiones que estamos vivenciando hoy en día alrededor de estos asuntos.

En definitiva, todas estas cuestiones redundan en déficit, inflación, deuda externa, liquidación de divisas del Banco Central récords, fuga de capitales, dólar súper fluctuante, condicionamiento al crédito externo con una economía mundial sumamente compleja, cambios continuos en las metas macroeconómicas, aumento de tarifas, inversiones productivas que no llegan a los niveles que se esperaban, entre otras. El modelo económico del Macrismo surca tiempos fluctuantes, todo atravesado transversalmente por las cuestiones ligadas al financiamiento externo y al dilema entre una mirada económica y política de seguir en una senda gradualista o pasar a ajustar de forma más abrupta, siempre tomando en consideración, desde las esferas más intimas del Gobierno, el costo político que esto podría traer aparejado. Sólo resta aguardar, no sin dejar de entender que el acercamiento al Fondo Monetario Internacional (con el cual no hemos tenido buenas experiencias) no apareció de la nada, sino que radica en estos componentes que ya se percibían desde hace un tiempo largo.

Julián Lazo Stegeman
(Fuentes: Clarín, Página 12, Historia Económica Argentina de Aldo Ferrer)