El Diario de Gualeguay
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Martes, 11 de diciembre de 2018
SEGUNDA SECCIÓN • PSICOLOGÍA
domingo, 29 de julio de 2018
Reflexiones acerca del Psicólogo
Para sobrellevar nuestra pesada realidad en un mundo tan cambiante proliferan ofrecimientos de ayuda alternativa, neurociencias, se dan charlas, talleres, coaching, etc. Algunas personas me preguntan si esto puede ayudarles en su vida personal, entonces se me ocurre escribir como para ir reflexionando ala vez y no ofender a nadie. Creo que todo puede utilizarse como recursos técnicos que , si son serios y responsables sus exponentes, ayudan A EXPANDIR la conciencia, calman soledades, hacen reflexionar sobre sí mismos, pero de ninguna manera suplantan una psicoterapia, para la que los psicólogos y, algunos psiquiatras estudian en la Universidad siendo avalados por un título académico.
Van aquí algunas reflexiones propias y transcriptas de otros acerca de la profesión, sus incumbencias y diferencias con otras profesiones.
-Cuando nos sentimos mal físicamente lo habitual y esperado es ir al médico, eso nos parece tan normal que lo hacemos sin cuestionarnos: nos sometemos a tratamientos farmacológicos, hacemos chequeos periódicos para saber si estamos bien, llevamos a cabo medidas preventivas y todo esto para una gripe hasta para complicaciones más severas.

Desafortunadamente nuestra actitud hacia la salud mental no es la misma, pues existen ideas relacionadas a la psicoterapia que limitan a la persona a asistir a una: desde que no es necesario, que lo emocional se cura con el tiempo, que un amigo puede ser de la misma utilidad, que sólo son para los “locos” … en fin, una gran cantidad de ideas que sólo se basan en el desconocimiento de lo que realmente es una psicoterapia.

Los tratamientos psicológicos pueden ser útiles tanto de forma preventiva como terapéutica curativa. Así, nos ayudan a mantenernos en bienestar a pesar de los constantes cambios que sufrimos día con día, tanto sociales, culturales, ambientales y personales, los cuales nos hacen muy propensos y vulnerables a dificultades emocionales.

La salud mental es primordial en el manejo de nuestra vida cotidiana, pues implica la capacidad que tenemos para sobrellevar problemas, en la toma de decisiones, en la forma en que nos relacionamos con la gente a nuestro alrededor y en cómo reaccionamos ante las contingencias.

Olvidemos la idea distante y caricaturizada del psicólogo, tratemos de verlo como alguien con los estudios necesarios para entender más allá de lo que pensamos y sentimos y tengamos presente la importancia de estar bien con uno mismo, del entendimiento de nuestros actos, de acercarnos a nuestro propio conocimiento para encontrar respuestas y alivio a todo aquello que no logramos comprender. Bajo estas interrogantes será fácil entender la importancia de acudir al psicólogo.
Estamos en un momento histórico de profunda transformación sobre varios aspectos que hacen a la construcción de la identidad de los sujetos y otros modos de relación con los demás.
Esto lleva a que, si bien hay mucha consulta a nuestro servicio, los sujetos se acercan con interrogantes como ¿qué hago?, en una clara solicitud de ser escuchado, pero también de consumir recetas, y que otro me diga cómo… que me explique el procedimiento.

A través de la psicología promovemos salud mental: ayudando a ser personas más centradas en la realidad, que se pueda enfrentar los problemas de la vida sabiendo que existe una solución adecuada, y con un sentido de la vida diferente.

Como psicólogos podemos ser ajenos a nuestro contexto dominante, llegamos a ser inconformistas y resistentes a la presión social, pero ayudamos a la creatividad, espontaneidad y originalidad en esta sociedad tan consumista.

A continuación un texto que me gustó leer:
“Un psicólogo es alguien tan perdido como tú en la vida. Solo que tiene una linterna y un mapa, además de valentía para acompañarte. Un psicólogo tiene que soportar que la gente hable de psicología, sin tener la menor idea al respecto. Es de las profesiones más mitificadas del mundo, casi nadie ha leído el código de ética del psicólogo, pero casi todo el mundo habla de lo que debería ser o hacer. Un psicólogo es una persona normal, fuma, bebe, ama, baila, tiene sexo igual que todos. Como en todas las profesiones, hay apáticos, drogadictos, arrogantes, corruptos, faltos de ética, entre otras actitudes nefastas, pero también hay otros excepcionales, inquietos por naturaleza, con personalidades especiales. Tal cual, como ser humano, nada le es ajeno y en lo humano la perfección no existe.

Sobre el psicólogo pesa el miedo de la sociedad. Todo el mundo sabe que el psicólogo ve lo que nadie ve, eso da temor. Un psicólogo dice lo que generalmente no deseas escuchar. Es una labor titánica y siempre mal retribuida emocionalmente. Dentro de esta sociedad el psicólogo siempre es un último recurso: antes se consulta: un chamán, un sacerdote, un médico, un pastor, un brujo…un psicólogo no sabe la verdad de la vida, no tiene fórmulas exactas, no es químico, tampoco es adivino, menos telépata. El psicólogo es científico, aunque no siempre tiene razón, busca siempre la verdad y la razón. Es un explorador, un investigador por convicción. La diferencia entre una persona que estudia psicología y la que no, radica en su relación con su sombra, un psicólogo juega con su sombra. Un psicólogo es su propio instrumento de trabajo. Un psicólogo nunca lo sabrá todo, pero puedes jurar que nunca dejará de buscar saberlo todo.
Fuentes: Qué es ser psicólogo, Monserrat Sanz.
-www.psyciencia.com/ser-psicólogo