El Diario de Gualeguay
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Miércoles, 21 de noviembre de 2018
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sábado, 03 de noviembre de 2018
Darío Alessandri en Italia en busca de sus antepasados 2ª parte
Hoy continuamos recorriendo Italia con Darío Alessandri en busca de familiares y de datos para ubicar los lugares donde vivieron sus antepasados, en especial su tatarabuelo Stéfano. El objetivo principal era obtener información y lograr la ciudadanía de ese país.
La tenacidad y simpatía de Darío lo acompañaron por distintos lugares que disfrutó a pleno y a conocer y dialogar con personas con su apellido.

“En Milán visite plaza del Duomo que tiene una hermosa la arquitectura, además el estadio de fútbol San Siro. Para alimentarme costaba igual que en Argentina y algunas cosas más baratas, como ir a un Burguer king por un euro la hamburguesa. Lo que era caro, es la carne, a razón de 400 pesos argentinos el kg de pulpa. Pero como buen argentino, no dejé de comer carne ante el asombro de los empleados de los supermercados de los barrios donde alquilé que me preguntaban por qué compraba carne todos los días, ya que el precio era alto, a lo que les contesté que era costumbre de nuestro país. Luego de tres días en Milano, me fui en auto hasta Génova que es una ciudad portuaria, con playas y acantilados, de gente muy cordial. Allí fui al archivo para investigar cuándo había salido Stefano.

Otra cosa que me llamó la atención que en la mayoría de las ciudades importantes es que los edificios no superan los cuatro o seis pisos de altura, manteniendo las características arquitectónicas antiguas. Después de tres días Génova, me fui un día a la ciudad de Alessandria para visitar la ciudad de Roboaro, en donde nació mi tatarabuelo según lo que había investigado en Argentina. No quedaba ningún habitante en esa ciudad con apellido Alessandri. Después de pasar por la iglesia donde bautizaron a Stefano, seguí a la próxima ciudad, Pareto, y nos paramos en la calle detrás de la parroquia a comer unos sándwich de jamón y queso, cosa que le llamó la atención a los curiosos del pueblo; empezaron a salir de sus casas y se pararon enfrente de nosotros a dialogar entre ellos: Me dirigí hacia ellos en busca de un diálogo y les pregunté si conocían alguna persona de apellido Alessandri en el pueblo. Me dijeron que en Pareto no, pero en Roboaro había una familia. Ante semejante noticia le pregunté si estaban seguros a lo que me dijeron que vivían enfrente de la iglesia, en una casa blanca. Me volví hasta Roboaro y golpeé las manos. Como no salía nadie, me arrimé a la puerta y vi que tenía timbre. Toqué y, para mi sorpresa, apareció una chica. Le pregunte el apellido y me contestó Alessandri, entonces yo le dije que podíamos ser parientes, pero ella no entendía nada de castellano. Lo llamó a su padre a quien le mostré el acta de nacimiento de mi tatarabuelo que había nacido allí y comenzamos a hablar. Dialogamos por un par de horas sobre quiénes éramos y nos entendíamos con señas o como podíamos porque ninguno hablaba el idioma del otro. Me llamó la atención que las casas no tenían ninguna medida de seguridad, ni rejas, ni cercas, ni alambrado divisorio, por lo que deduje que se respeta la propiedad privada y lo ajeno.

Luego seguí viajando hacia la ciudad de Pisa donde conocí la famosa torre inclinada anclada en un complejo donde también hay un museo y una catedral rodeada de un imponente césped verde cerrado por paredones antiguos.

Luego de una estadía de dos en días en Pisa, seguí viajando en auto hasta la histórica y antigua Roma con imponentes arquitecturas como el Coliseo, el Foro Romano; el Panteón, el Castillo Sant´Angelo, el Monumento a Víctor Manuel II, la Plaza de San Pedro en el Vaticano. Luego de cuatro días Roma, viajé hasta Florencia o Firenze, donde visite el famoso Ponte Vecchio.”
(continuará)