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Miércoles, 19 de diciembre de 2018
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jueves, 06 de diciembre de 2018
Mantener tu casa libre de energía negativas
Cuando la energía no fluye de manera óptima por los ambientes de una casa, se generan malestares cotidiano con efecto acumulativo sobre la salud física y emocional. Pero si un lugar está nutrido por un Chi (flujo de energía) positivo (envolvente, sutil y fresco) de inmediato percibimos el bienestar que reina. Para este estudio tradicional del Feng Shui, el hecho de habitar espacios con flujos densos, débiles u hostiles provoca en el mediano plazo un sinfín de desequilibrios en el Chi vital de las personas.

Aquello que se incorpora como telón de fondo inevitable de la rutina (“me siento agotado”, “soy irritable”, “todo me sale mal”, etc.) podría solucionarse simplemente con una reparación de corrientes nocivas que se han instalado en el hogar.

Las causas inmediatas de estos desequilibrios radican en un uso inadecuado del espacio, por ejemplo, cuando se acumulan objetos, cuando hay un exceso de vacío, o una distribución de muebles que redirecciona de modo hostil el Chi.


La forma y la velocidad que adquiere el recorrido de la energía son aspectos que imprimen el carácter emocional a un espacio. Pero, ¿cómo detectar estos flujos si el Chi es un hálito “invisible” al ojo en el sentido ordinario del término?

El Feng Shui es una teoría para la práctica, por eso la siguiente tipificación de los flujos energéticos puede ayudarte a identificar el desequilibrio en tu vivienda:

- Flujo acelerado: inquietud permanente.

Ocurre cuando la energía viaja a lo largo de una línea recta pasando de un lugar a otro sin detenerse, por ejemplo, como sucede en los pasillos largos. Este tipo de corriente acelera la velocidad del Chi creando sensación de inquietud y ansiedad. Permanecer bajo su influencia desestabiliza las emociones. Las líneas de aceleración de Chi dispersan la vitalidad de los ambientes impidiendo que se energicen adecuadamente las habitaciones, lo que puede ser perjudicial para la salud. Las alineaciones de puertas y ventanas son ocasión para que el Chi entre y salga muy rápido, pudiendo también provocar pérdidas de dinero.

Si en una casa al abrir la puerta de entrada vemos la ventana del living justo enfrente, entonces, estamos frente a un caso típico. Tendremos que encausarla energía para que circule de manera más lenta y envolvente. Para ello se aconseja colocar cortinas en los ventanales: al atenuar la luz de la ventana (que es conductora de energía), se dispersa el Chi aminorando su fuga. Con el mismo fin, se cuelgan objetos dispersores de energía del lado de adentro de la ventana, como un cristal facetado o un carillón metálico de cinco varillas huecas. Si el espacio lo permite, se recomienda colocar plantas del lado interno del ventanal conflictivo.

Cuando las aberturas están enfrentadas en un pasillo, se cura ubicando un espejo en uno de los laterales, esto enlentece el paso de la energía. Hay que evitar siempre trabajar entre dos ventanas o puertas, lo mismo que dormir en esta situación. De ocurrir, se verán afectados tanto el descanso como el rendimiento. En estos casos, se debe correr la cama o el escritorio de lugar, o bien usar cortinas, dispersores, etc.



En estos casos el Chi se mueve al azar dentro de un ambiente, debido a que determinados objetos, formas y tipo de superficies coartan el fluir ondulado que naturalmente tiene la energía. Estas corrientes se desvían abruptamente, se detienen, chocan y rebotan, comportándose de manera impropia. Los casos típicos de este tipo de flujo son los ambientes con exceso de espejos, de puertas o de objetos y muebles con puntas salientes. Permanecer bajo esta clase de influencia genera desorden mental, ansiedad, los espacios se vuelven inhabitables sin saber bien la causa. Pueden causar discusiones entre los habitantes o sensación de irritabilidad. En estos casos el Feng Shui identifica y elimina los objetos que están provocando rebotes y desviaciones desordenadas. Las soluciones consisten en quitar el exceso de espejos o los que están mal ubicados, sacar ciertos objetos, iluminar sectores estratégicos para direccionar el Chi y usar dispersores.