El Diario de Gualeguay
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Jueves, 21 de marzo de 2019
SEGUNDA SECCIÓN • PSICOLOGÍA
domingo, 23 de diciembre de 2018
Nuevas adolescencias Continuación
La familia ocupa para los Y un lugar central, pero de otra forma que para los X. Están instalados placenteramente en la casa de sus padres. En su caso, la adultez no se corresponde con la independencia. Están formateados hacia la inmediatez, por eso no ven el beneficio conectado con el esfuerzo. La amistad es un valor significativo para los Y, incluyendo tanto a los amigos cercanos e históricos -el club, la escuela, la universidad- como los cientos de contactos que mantienen en Facebook y otras redes sociales.
La Generación X usa Facebook y otras redes sociales para reencontrarse con sus conocidos, en tanto que los Y acopian contactos a quienes apenas les hablan, no les dirigen la palabra o los bloquean a su antojo. En los momentos libres, la ausencia de un programa determinado es sinónimo de libertad y goce: “Estaba chateando por Facebook a la dos de la mañana y pintó algo”, en la actualidad prefieren Instagram, Snapchat o WhatsApp. La idea de pareja es funcional, postergada para un más adelante impreciso. Primero se debe viajar, finalizar los estudios, consumir en ellos mismos.

Es común considerar a esta generación como “nativos digitales”, sintetizando así el significado primordial que tiene para ellos la tecnología, a la que no apartan de sus vidas y cumple en estas variadas funciones, ya que es comunicación, esparcimiento personalizado y móvil, pero sobre todo debe ser ostentable. El aspecto estético de los aparatos que manejan es medular, como bien saben las compañías que los producen.

Según los científicos sociales, ha surgido un grupo nuevo que ya ocupa un lugar: los Z. Sus hermanos mayores, los Y que recién describimos, fueron considerados egocéntricos y poco comprometidos; al grupo de los Z se los califica de ansiosos y contradictorios; sus características psicosociales específicas los diferencian de los miembros de las generaciones anteriores, aunque también se encuentran encadenamientos con la generación Y, su precedente. Son “nativos digitales” en forma categórica y la tecnología está presente en sus vidas desde que nacen. Son ansiosos y esperan respuestas cada vez más vertiginosas en todas las esferas. Son curiosos, indagadores e investigan todo en internet, por lo que no siempre manejan información precisa. Anhelan ser sus propios jefes y cimentar su propio proyecto, el cual relacionan potentemente con el desarrollo de una profesión a la que le dará acceso su formación universitaria. Cuando eligen su carrera, lo hacen infiriendo el desarrollo profesional más autónomo y emancipado que puedan imaginar. Por ejemplo: desean recibirse de ingenieros, transitar una experiencia en una empresa de tecnología, para después arrojarse a su propio emprendimiento. La expresión “nacieron con un chip en la cabeza”, que se suele aplicar a niños pequeños que utilizan los iPads o los teléfonos celulares, es sencillamente lo normal en el caso de los Z. Esto hace que predomine en esta generación una inteligencia práctica y una agilidad mental que seguramente no se han observado en las anteriores, y parecería traer algunas derivaciones en cuanto a la educación de esta generación todavía joven. Por tratarse de individuos ampliamente sensoriales, su falta de lectura es un problema que todos los docentes padecen. Leen cruzado, escogen los cuadros o los gráficos y se entusiasman con las presentaciones interactivas. Para que puedan aprender, su educación tiene que estar finalmente acompañada por diversión y por el uso de todos los sentidos, ocupando los elementos tecnológicos un lugar central.

Se suele afirmar que la generación Z privilegia el trabajo flexible y que intentan aprender nuevas destrezas en el trabajo. Les interesa agregar nuevas aptitudes a aquellas con las que ya cuentan. Las tareas repetitivas les resultan aburridas, monótonas; se orientan al cambio, de modo tal que pueden cambiar de contexto y aprender fácilmente nuevas destrezas. Son ambiciosos en lo que concierne a los objetivos de su trabajo. Son, sin lugar a dudas, consumistas implacables, y se caracterizan por su capacidad para realizar muchas tareas a la vez (“multitasking”) y por la pretensión de entrar velozmente en el universo de los adultos. Es común que mientras un Z habla con alguien que está junto a él, tenga su iPad prendido y esté chateando con su celular.

Continuare con este interesante compendio acerca de los distintos tipos de adolescentes que observamos crecer de acuerdo a cada nueva generación.
Bibliografia
Fernández, A. M. (2003). Jóvenes de vidas grises. Buenos Aires. Nueva Visión.
Freud, S. (1914). “Introducción del narcisismo”. Obras completas. Vol. XIV. Buenos