El Diario de Gualeguay
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Jueves, 24 de enero de 2019
DEPORTES
viernes, 11 de enero de 2019
Boxeo "Súper 8": para muestra basta un botón
Las últimas veladas denuncian que cada vez se está más lejos de la idoneidad, y que hay vacíos legales que deben salvarse con sabiduría; creatividad e ingenio para salir de la crisis, por un lado, y legislar como corresponde por el otro, son la mejor forma de recuperar la credibilidad, respeto y calidad, que le devuelvan la dignidad a este deporte
Cada tanto en el boxeo a alguien se le ocurre una buena idea. Justo es reconocerlo.

Los torneos “Súper 8”, con 8 púgiles de la misma categoría a eliminación directa, que se enfrentan periódicamente (cada dos meses más o menos), creación de la empresa Sampson Boxing de Sampson Lewkowicz, en estas épocas de vacas flacas y paridad de niveles, son lo ideal, un atractivo extra para todos, incluyendo los espectadores.

El problema es que eso no esconde la incapacidad general que viene de arrastre, ante lo que es difícil luchar porque está enquistada en las células más intrínsecas.

El último sábado en Las Varillas, Córdoba, se lanzó el Súper 8 de los medianos, con 8 púgiles que, salvo algunos nombres, no se comunicó del todo bien quiénes son, en vez de ahondar en palabrerío estéril y antiperiodístico.

Lo que sí se conoce es que no todos están rankeados a nivel nacional, cosa que sería bueno que ocurriera –en lo posible- para terminar de darle el nivel deseado.

Así arrancó el año con dos peleas, una entre Tomás “La Cobra" Reynoso (4º en supermediano) vs un no rankeado como Germán Peralta, y la restante entre Gonzalo “El Mago” Coria (3º en superwelter y uno de los favoritos a ganar el torneo) vs otro no rankeado como Martín Bulacio, aunque tenía el gancho de ser local.

Y ya se produjo el primer batacazo, porque contra todos los pronósticos, en el cruce inicial, Peralta -pese a que llegó de apuro en reemplazo de José Villalobos (tampoco rankeado)- le ganó por puntos en fallo unánime (y ponderable) a La Cobra, que era el favorito.

Lo curioso es que ante la paridad de la pelea a alguien se le ocurrió preguntar qué pasaría en caso de empate –algo que tranquilamente podría haberse dado-, y nadie supo responder. Esa alternativa tan básica no estaba contemplada por la organización del evento. Increíble.


Habla a las claras de que hasta las buenas ideas se toman sin demasiada convicción ni seriedad. No hubiera pasado si –como en otras épocas- en una mesa de café se debatieran las ideas, se limara el punto de vista y aportaran retoques u objeciones.

De allí que todo lo que se planteó como posible solución era o injusto, o antirreglamentario:

A- Que los jueces que dan empate se inclinen por uno u otro, como en los torneos amateurs. (No previsto en el reglamento argentino. Las tarjetas no pueden manipularse y se entregan round por round. El que gana, gana, y si da empate, es empate).

B- Hacer un round “extra”. (Tampoco previsto en el RAB. Los rounds son 4, 6, 8, 10 ó 12).

C- Que pase el mejor rankeado. Razonamiento injusto, porque el ránking no es científico. Y si así fuera, según cómo se mire, hay más mérito del que viene abajo.

D- ¿Cuándo? ¿Dónde? Sería poco serio.

E- Que el promotor elija. Sería antojadizo, arbitrario, y discriminatorio.