El Diario de Gualeguay
Desde 1901 al servicio de la región
54 3444 412846
Martes, 16 de julio de 2019
SUPLEMENTOS • GUALEYOS
sábado, 02 de marzo de 2019
Ivana Recalde por Centroamérica 2ª parte
A mediados del mes de enero, Ivana Recalde, junto a Leo, su novio, emprendieron un recorrido por países de Centroamérica, una experiencia maravillosa que continúa comentándonos en esta segunda entrega.
Nuestra idea era hacer todo rápido para ese mismo día estar cruzando hacia la Isla de Ometepe. La madrugada nos ayudó y pudimos hacer la frontera rápido, tomamos un taxi hasta el pueblo antes de la Isla. Todo fue tan rápido que yo nunca calculé cuánto nos podía salir un viaje en taxi con una duración de una hora y media, hasta que tuvimos que pagar. Y para mi sorpresa y emoción, fue realmente económico. Claro, Nicaragua ha sido el país más económico para viajar.

Cruzamos en ferry a la isla, buscamos hotel y arrendamos una moto. Conocimos toda la isla motorizados. Esta isla es muy particular, porque está en el centro de un lago, dentro de ella hay dos volcanes, y dentro de éste, un ojo de agua. Entonces las posibilidades que te da de exploración ¡son gigantes!!!! Yo me bañe en un ojo de agua, con tantas propiedades buenas para la piel que no quería salir de allí.

Fuimos a conocer algunas playas, comimos muchas frutas del lugar, probamos comidas lugareñas y al otro día, de tarde volvimos a tomar en ferry. Este día nos tocaba una mala experiencia, tomamos un bus que nos cobró el doble de la tarifa a cada uno y a los 20 km en plena ruta, nos hizo bajar diciendo que ellos llegaban hasta ahí. En medio de peleas y discusión, terminamos parando otro bus para que nos lleve a nuestro destino.

Una vez que arribamos, todo se nos había olvidado, y esto es porque llegamos a la grandiosa y bella Granada. Nunca había imaginado que tanta belleza arquitectónica podía estar en una sola ciudad. ¡Rica, rica, rica en construcciones, calles empedradas, personas amables y atentas! Tienen vista a un lago y a los volcanes, unas de las catedrales más hermosas, muchas iglesias en todo el casco, ciudad limpia y agradable. Pocos días aquí que luego nos arrepentimos y la dejamos para ir a León.
A mi criterio, León es una ciudad que sólo tiene una iglesia amarilla linda, la típica de las fotos. Es una Granada de baja calidad, ciudad sucia, muy sucia, oscura. Aquí también tuvimos problemas con la comida… el típico mal del viajero… Eso nos llevó a pasar unos días de dolores.

Con una gran sensación de inseguridad en esta zona de Nicaragua, con tantos policías fuertemente armados que decidimos irnos a Honduras. Y acá vivimos la tercera situación compleja del viaje, pero nada de otro mundo, lo típico que nos pasa cuando viajamos y los demás creen que viajamos con una gran billetera… Nos estafaron en la frontera los que te cruzan en triciclo de un país al otro. En Honduras la sensación de real inseguridad continuaba, aún más policías armados, la seguridad de bancos y estaciones de servicio tenían armas tan grandes como en las películas, todo se tornó un poco raro en el camino hasta la ciudad de Choluteca. Debido al estrés pasado, decidimos relajarnos y nos fuimos a un hotel con piscina. Allí descargamos los nervios y, para nuestra alegría, los montos económicos seguían siendo ¡muy beneficiosos! Pero eso no era lo único importante, ninguno se sentía tan seguro y el lugar de Honduras que queríamos conocer estaba en la frontera con Guatemala. Así pensamos, analizamos, y al otro día nos pasamos 14 hs. en un bus para llegar a la ciudad de Santa Rosa de Copan. Una ciudad que sirve de base para luego ir a las Ruinas Mayas de Copán. Estas ruinas ahora son Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, y ¡claro que sí! Se pueden visitar los vestigios de la civilización maya, el cementerio, sepulturas y unos túneles que se van conectando por debajo, el patio donde se jugaba a la pelota, escalinatas con jeroglíficos, las plazas y muchas esculturas “estelas” erigidas en honor a distintos reinados. Luego de pasear, sacar fotos, admirar y ver los “guaras”, loros con fuertes colores rojos, azul, naranja y amarillo, nos decidimos a cruzar la frontera que esta sólo a 20 min hacia Guatemala. Y lo hicimos en un tuc-tuc, esas motos con asientos atrás, pero techados, como los que se ven en Perú, pero aquí forman parte del transporte público. La entrada a Guatemala fue la más tranquila y limpia, sin lugar a dudas, acá empezaba “el verdadero sueño, dentro del sueño”.