El Diario de Gualeguay
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Miércoles, 24 de abril de 2019
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domingo, 17 de marzo de 2019
Ivana Recalde por Centroamérica 3º entrega
Retomamos hoy el relato del viaje a Centroamérica que realizó en el mes de enero Ivana junto a Leo, su novio. Hoy nos sorprende con Guatemala y sus lugares paradisíacos.
Ni bien pusimos un pie en Guatemala, todo había cambiado. El trato de las personas era dócil y educado, se observaba limpieza en las calles y en la carretera, los medios de transportes más modernos y con conductores más cautelosos. El viaje se hacía entretenido por estas circunstancias, pero de igual modo íbamos cansados, ya que habíamos recorrido desde muy temprano las ruinas de Copan en Honduras. Luego de unas cuantas horas de viajar, ya de noche, llegamos a Chiquimula, una ciudad con mucho movimiento de comercio ambulante a lo que se sumaba el hecho de que había una caravana de motociclistas, entonces todo estaba sobrepasado. Pero como nuestro próximo destino era muy importante, buscamos hostal y preparamos todo para el día siguiente.

Muy temprano nos despertamos y salimos rumbo a Coban, pueblo de camino al mejor lugar que hemos conocido “Semuc Champey”. El viaje a Coban fue de unas 8 hs, cambiando de colectivos a combis urbanas, luego a combis rurales y así hasta llegar de tarde a Coban. Nos sorprendió, porque es un pueblo pequeño, pero muy hermoso, rodeado de montañas verdes, como un pequeño valle, iglesias antiguas muy cuidadas, ferias en las veredas vendiendo desde condimentos hasta ropa y electrodomésticos. Las mujeres con una vestimenta típica, pero envidiable (para mi, que me gusta el color), sus remeras bordadas a mano, con muchos hilos de diversos colores, polleras largas también de colores. La combinación no era tan importante, pero sí lo era llevar “su ropa típica”. Cabe decir que muchas mujeres turistas, compraban esas remeras, pese a ser caras…

Paseamos, sacamos fotos y fuimos al supermercado por desayuno porque al otro día salíamos a las cinco de la mañana rumbo a Lanín. Este es un pueblito pequeño, donde se hace base para ir al parque nacional Semuc Champey, pero significa alojar sí o sí allí. Una madrugada fría, helada, nos tocó para viajar; ya estábamos en altura y el camino era sinuoso. Llegamos a Lanín cerca de las diez, buscamos el hostal, nos cambiamos de ropa y nos dirigimos a ¡Semuc Champey!!! Este viaje fue de lo más divertido; 9 km que lo hicimos en 45 min, por el tipo de camino, pero nos fuimos en un camión que transporta vacas, todos los turistas ahí adentro agarrados de unos fierros que pasan sobre las cabezas, y compartiendo espacio con gallinas, máquinas de fumigar y de todo un poco. Hasta que llegamos al paraíso, sí porque ¡eso es!!!! El lugar más bello, natural y recomendado; ¡realmente un Edén! En medio del bosque, entre serpientes, monos colgando de los árboles, loros de múltiples colores uno camina por escaleras naturales de troncos y rocas, para llegar a un mirador. Desde lo alto se observan las pozas de aguas de color verde turquesa o color jade, de 1 a 3 metros de profundidad y rodeado de bosque tropical.

Semuc Champey es un monumento natural, digno de conocer, donde se pueden bañar y una vez dentro del agua se puede gozar de las terapias relajantes de los pececitos que te picotean las piernas. Hay cascadas naturales, ya que las pozas tienen distintas alturas. ¡Es algo extraordinario, difícil de explicar con palabras!
Luego de gozar toda la tarde allí, volvimos a Lanin y la dueña del hostal nos convenció de ir a Flores. Una isla dentro de un lago. Pero a esa etapa se las comento en la próxima entrega.
(continuará)