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Viernes, 19 de julio de 2019
COLUMNAS • MÑOR. J. LOZANO
domingo, 12 de mayo de 2019
Amigos con el Papa en una misma vocación y misión
Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
Jesús Resucitado encargó a los apóstoles ir por todo el mundo, enseñar y bautizar (Mt 28). Durante la Última Cena les había dicho: “Ya no los llamo servidores, los llamo amigos" (Jn 15).

El llamado de Jesús a sus discípulos es para compartir una amistad. Él no es un jefe lejano de empleados que cumplimos un horario, y después cada cual hace su vida o aquello que le gusta. Somos sus amigos y confiamos en su amor fiel por nosotros. Muchas veces, cuando las cosas se nos van de las manos o parece que la tarea no rinde los frutos esperados le decimos como Pedro “en tu nombre echaré las redes", y renovamos la confianza en que todo está en sus manos.

Necesitamos alentarnos mutuamente en la misión que tenemos en común. La visita que los obispos de la Argentina estamos teniendo en Roma en estas semanas tiene ese sentido del compartir la alegría de la fe y la misión que nos une en una misma amistad con Jesús Resucitado. Él es el que llama. Lo obispos somos sucesores de los apóstoles, y el Papa lo es del apóstol San Pedro. La última visita que hicimos de este tipo fue en el año 2009, durante el pontificado de Benedicto XVI, por eso la vivimos como un acontecimiento particular.

No es una visita de cortesía o paseo. Todas las diócesis debimos presentar un detallado informe de lo transcurrido en los últimos 5 años para rendir cuentas, y eso es muy bueno. En estos días tendremos celebración de la misa en las Basílicas más significativas de la ciudad de Roma, reuniones con la mayoría de los organismos que ayudan al Papa en las diversas áreas (catequesis, liturgia, seminario, vocaciones, jóvenes, movimientos laicales, vida religiosa, misión...). Y el momento central es el encuentro para conversar con Francisco como Vicario de Cristo entre nosotros.

Acompañanos con tu afecto y oración.

El domingo pasado el Evangelio de San Juan nos regalaba la confesión de amor de Pedro unida a la vocación de apacentar el rebaño del Resucitado. Hoy nos enseña que el Buen Pastor es el que está dispuesto a dar la vida por los demás como lo hizo Jesús.Las ovejas escuchan su voz y Él las cuida.

Necesitamos renovarnos como pastores que muestren el amor salvífico de Jesús por su Pueblo. Cada domingo cuarto del Tiempo Pascual (el del Buen Pastor) rezamos especialmente por las vocaciones sacerdotales, religiosas, misioneras, consagradas. Desde hace décadas los Papas dan algún mensaje que nos motiva para la oración y ayuda a la reflexión. Te comparto algunos párrafos del de este año cuyo lema es “La valentía de arriesgar por la promesa de Dios”.

Afirma Francisco que “la llamada del Señor nos hace portadores de una promesa y, al mismo tiempo, nos pide la valentía de arriesgarnos con él y por él. Me gustaría considerar brevemente estos dos aspectos, la promesa y el riesgo, contemplando con ustedes la escena evangélica de la llamada de los primeros discípulos en el lago de Galilea (Mc 1,16-20)”.

“En ciertos días, la pesca abundante recompensaba el duro esfuerzo, pero otras veces, el trabajo de toda una noche no era suficiente para llenar las redes y regresaban a la orilla cansados y decepcionados.” Como nos pasa a cada uno de nosotros en el camino de la vida. También en esas circunstancias “Jesús camina, ve a esos pescadores y se acerca... Así sucedió con la persona con la que elegimos compartir la vida en el matrimonio, o cuando sentimos la fascinación de la vida consagrada: experimentamos la sorpresa de un encuentro y, en aquel momento, percibimos la promesa de una alegría capaz de llenar nuestras vidas. Así, aquel día, junto al lago de Galilea, Jesús fue al encuentro de aquellos pescadores, rompiendo la «parálisis de la normalidad» (Homilía en la 22ª Jornada Mundial de la Vida Consagrada, 2 febrero 2018). E inmediatamente les hizo una promesa: «Los haré pescadores de hombres» (Mc 1,17)”. La llamada que Jesús hace a sus discípulos (y a nosotros) lejos de ser un corsé que impide respirar amplía los horizontes y moviliza las energías interiores más liberadoras.

“En el encuentro con el Señor, alguno puede sentir la fascinación de la llamada a la vida consagrada o al sacerdocio ordenado. Es un descubrimiento que entusiasma y al mismo tiempo asusta, cuando uno se siente llamado a convertirse en ‘pescador de hombres’ en la barca de la Iglesia a través de la donación total de sí mismo y empeñándose en un servicio fiel al Evangelio y a los hermanos. Esta elección implica el riesgo de dejar todo para seguir al Señor y consagrarse completamente a Él, para convertirse en colaboradores de su obra.”

“Y, sin embargo, no hay mayor gozo que arriesgar la vida por el Señor. En particular a ustedes, jóvenes, me gustaría decirles: No sean sordos a la llamada del Señor. Si Él los llama por este camino no recojan los remos en la barca y confíen en Él. No se dejen contagiar por el miedo, que nos paraliza ante las altas cumbres que el Señor nos propone. Recuerden siempre que, a los que dejan las redes y la barca para seguir al Señor, Él les promete la alegría de una vida nueva, que llena el corazón y anima el camino.”

La colecta económica de las misas de este fin de semana se dedica para los gastos del Seminario. Con tu aporte ayudás a la formación de los futuros pastores de la Iglesia. Te necesitamos.

Estando en Roma me enteré del ataque —acontecido en Buenos Aires— al diputado riojano Héctor Olivares (quien lucha por salvar su vida ante las gravísimas heridas recibidas) y al funcionario Miguel Yadón quien perdió la suya en el mismo hecho violento. Rogamos por ellos y sus familias en estos momentos tan difíciles, de tan grande sufrimiento.