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sábado, 25 de mayo de 2019
Las princesas se sacan las coronas para reírse de sí mismas
Mientras la ¿ex? “princesita” del pop Britney Spears anunció que estrenará un musical donde se meterá con los cuentos de hadas, en Buenos Aires, Blancanieves, Mulan y otras chicas de vestidos pomposos cambian el final de sus historias.
De punta en blanco, recostada e inmóvil. Quietita, inocente, inofensiva. Así es la forma en la que en algún momento se mostraban a las princesas, elegantes y con vestidos pomposos, mientras esperan ser rescatadas por varones. Desde la Blancanieves que "descansaba" en una cajita de cristal en el medio del bosque a esa Fiona que esperaba en la cima de la torre custodiada por un dragón y se sorprendió porque era un ogro el que la ayudaba a escapar. Pero ya incluso en una "realidad paralela" dentro de esa saga la princesa verde se convirtió en una guerrera fuerte, valiente y enérgica, en una líder.

Las princesas no son lo que eran y eso también lo advirtió Disney hace unos años, con sus hermanas Frozen salvándose a sí mismas (sin hombre de por medio) e, incluso, con la campaña #SoyPrincesaSiendoYo que promovía otro tipo de historias y actitudes. A fin de año la ¿ex? "princesita" del pop Britney Spears anunció que estrenará su propia comedia musical Once upon a one more time -título inspirado en su primer éxito, Baby one more time, de 1998-, donde cantará sus canciones y se meterá con las princesas de los cuentos desde un costado "crítico".

Con delirante humor y con antecedentes del Off Broadway neoyorkino, al teatro porteño Regina (Av. Santa Fe 1235) llegaron princesas cantoras que se ríen de las viejas ataduras y de cómo los finales silenciaban sus deseos con un "felices para siempre". El musical Desencantadas fue escrito por Dennis Giacino y es dirigido en Argentina por Sergio Lombardo, quien también adaptó el texto para la versión local. "Logramos rescatar y reforzar el mensaje de que una mujer no es un objeto de nadie, es un ser, con sentimientos, valores, historia y todo lo que desee está al alcance de su mano", dice el director a Entremujeres.


Releer en clave feminista los cuentos de hadas, y el rol de las princesas en particular, resulta necesario porque generan modelos a seguir desde que somos niños. "Estos cuentos se escribieron y versionaron en épocas en las que la mujer, para ser feliz, necesitaba que apareciera un príncipe azul, y su meta en la vida era ser la mujer perfecta para él. Los tiempos cambiaron para bien; está muy bien cambiar el mensaje de que la única manera para ser feliz es ser la elegida por un príncipe. La felicidad pasa por otro lado, sobre todo, por estar conformes por lo que es cada uno", reflexiona la actriz y bailarina Ana Belén Beas (que compone a los personajes de Sirenita y Rapunzel).

En la misma línea, Daniela Fernández (que personifica a Mulan) opina que hay versiones que quedaron obsoletas porque "en la sociedad de hoy, en la que pretendemos entender que los ideales de felicidad no son universales ni comunes, sino más bien personales". Y hace referencia a la particularidad de la obra: "Lo original de esta historia es que las mismas princesas que necesitaron de un beso para despertar, o que el príncipe les calzara el zapatito, son las mismas que te dicen que eso no es la felicidad. ¿Por qué necesito un príncipe en mi vida? ¿Por qué debe ser mi meta como mujer? La felicidad se construye día a día desde las expectativas valores y posibilidades de cada uno".