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Viernes, 20 de septiembre de 2019
COLUMNAS • RAZÓN CRITICA
domingo, 02 de junio de 2019
ELECCIONES Y ECONOMÍA
Mientras las negociaciones políticas continúan alrededor de las elecciones 2019, la economía prosigue con su día a día, y no en buenos términos. Sus aristas más comprometidas son los salarios y las pymes. Para otorgar un pantallazo de lo que sucede con los primeros, se considera pertinente citar las palabras del periodista y especialista en asuntos económicos, David Cufré: “de los últimos 18 meses, los aumentos de salarios quedaron por debajo de la inflación en 16 oportunidades.
Es un record que ha sumergido el poder adquisitivo de las remuneraciones a su menor nivel en once años. Esta semana el Indec agregó a esa estadística la información de marzo. Ese mes la inflación fue del 4,7 por ciento y los sueldos subieron 4,0 por ciento en el promedio total. Las únicas dos excepciones a esa regla de caída real de los ingresos se remontan a octubre de 2017, cuando se realizaron las elecciones legislativas que ganó Cambiemos, con una mejora de los salarios del 1,8 por ciento contra un alza del IPC del 1,5, y a enero pasado, que quedó como una isla en medio de 14 bajas anteriores y dos posteriores. Ese mes los sueldos ganaron 3,1 a 2,9 contra los precios. En las 16 ocasiones restantes la inflación siempre superó a los enflaquecidos salarios y además le dio varias palizas. Por ejemplo en septiembre del año pasado, con una diferencia del 6,5 al 2,9 por ciento. También en junio (3,7 a 0,8) y en febrero de este año (3,8 a 2,7), entre otras. El resumen de este cuadro de deterioro de la retribución a los trabajadores lo aportó un informe de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET). Indica que el poder adquisitivo del salario cayó 17 por ciento desde noviembre de 2015. En los últimos doce meses se contabilizan 10,7 puntos de esa pérdida”. Ante este panorama, en vez de tomar cartas reales y eficientes en el asunto para resolver estas cuestiones, el oficialismo actúa con la campaña electoral como horizonte. Como consecuencia, aplica medidas que antes criticaba y que ni siquiera ahora las observa como políticas económicas de largo plazo: un remake (con otras denominaciones) de lo que fueron diversos planes ligados al consumo durante el Kirchnerismo, es decir, Precios Cuidados, Ahora 12, los créditos de Anses para jubilados y titulares de la Asignación Universal por Hijo. La caída en la imagen positiva de Mauricio Macri que, como argumentan diversas encuestas y estudios, promueve el aumento en el caudal de votos de la oposición, fundamentalmente de Alberto Fernández (el que, a priori, sería su principal contrincante electoral), genera que Cambiemos, en sus intenciones de mantenerse en el poder, opte por fomentar iniciativas políticas que sin un modelo económico sustentable por detrás, se convierten en meras intenciones desesperadas de hacer crecer su margen electoral de cara a los próximos comicios.

En lo que respecta a las pymes, Cufré plantea lo siguiente: “Una de las incógnitas frente a las próximas elecciones es cómo votarán los empresarios de la industria y el comercio que vienen padeciendo las políticas de achicamiento del mercado interno y los incrementos de tarifas y costos financieros. Dirigentes de esos sectores coinciden en que el Gobierno no podrá evitar la pérdida de votos en ese universo, en especial entre las pymes. En 2015 hubo un voto muy mayoritario a Cambiemos que hoy no existe. Muchos empresarios tuvieron que desprenderse de activos por la crisis. Tuvieron que vender un departamento, cerrar un galpón, liquidar una máquina o un terreno. La mayoría está perdiendo plata o prácticamente no tiene rentabilidad. Muchos le perdieron la confianza a Macri. Ya no le creen ni hay expectativas de que las cosas mejoren en un segundo mandato, relata un empresario con cuarenta años de trayectoria en el comercio minorista y dirigente del sector”. Cuando controlar el dólar hasta las elecciones se transforma en la decisión política primordial y, en pos de este objetivo, no se aplican medidas tendientes a regular la inflación y promulgar los créditos para la producción a partir del control de las tasas de interés, el mercado interno experimenta un profundo deterioro, lo cual impacta directamente sobre el trabajo de las pymes. “Salarios deprimidos y pymes hundidas es una realidad que en las elecciones de 2017 pudo ser disimulada por el Gobierno. La baja de la inflación de ese momento, la obra pública y la inyección de créditos al consumo y a la vivienda lograron recrear las expectativas de un futuro mejor. Ahora ese panorama parece difícil de repetir” (Fuente: David Cufré).

En este año electoral, el Macrismo profundizó una idea política a la cual viene suscribiendo desde que inició su gestión presidencial. Una rara e ineficiente combinación, en materia económica, entre un discurso ortodoxo y una praxis heterodoxa. Desde la palabra pretende seducir a los mercados pero en la práctica, sobre todo en este año electoral tales como los ejemplos que se mencionaron en el primer párrafo, mantiene un modelo de país circunscripto en los principales pilares macroeconómicos que antes le criticaba al Kirchnerismo. El trabajo en negro, la llegada de inversiones y la inflación, por citar algunos aspectos importantes, no dan muestras de estar fehacientemente manejados con el proyecto Macrista, así lo demuestran los datos y las estadísticas. Asimismo, un eje fundamental de lo que Cambiemos consideraba parte de la pesada herencia K y en sus discursos de campaña durante las elecciones de 2015 expresaba que iba a combatir, esto es el déficit fiscal, parece no estar formando parte de la agenda gubernamental y lo único que se ha hecho hasta el momento es aumentarlo. Si bien durante los mandatos de Cristina Fernández éste se financiaba con emisión, ahora se realiza mediante deuda. Lejos está la mencionada variable económica de cambiar si se continúa con estos métodos. En definitiva, Mauricio Macri consigue con este accionar, por ejemplo, que lo señalen negativamente los segmentos liberales que en una primera instancia apoyaban su gobierno, lo cual provoca que muchos de ellos se vuelquen para otros precandidatos presidenciales que van apareciendo. Éstos no le pueden disputar la presidencia por sí mismos pero sí generan el debilitamiento de su figura en el contexto de una competencia electoral que lleva adelante con otras personalidades de mayor fuerza en el electorado. Parte del escenario político actual en donde el Presidente permanece con una tendencia en declive de su imagen positiva, logrando que crezcan algunos precandidatos de la oposición, se puede comprender desde un análisis similar al efectuado en estas líneas.

La alquimia poco eficaz entre dos corrientes económicas distintas en la cual el oficialismo ha configurado su modelo económico, termina afectando a vastos sectores y elementos de la sociedad, los salarios y las pymes son una clara ilustración de ello. Este contexto se agrava cuando el Macrismo pretende tomar medidas cortoplacistas con el objetivo de conseguir votos e ignora otras cuestiones trascendentales. En fin, Cambiemos está establecido en una situación electoral que no imaginaba en el 2017 durante los comicios legislativos, cuando obtuvo resultados contundentes. Gane o pierda, esta agrupación deberá considerar que pase lo que pase, los resultados se explicarán más por lo que ellos hicieron o dejaron de hacer que por las virtudes o proyectos de los precandidatos opositores.
Julián Lao Stegeman
(Fuentes: Clarín, Página 12, La Nación)