El Diario de Gualeguay
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Sábado, 21 de septiembre de 2019
SUPLEMENTOS • CAMPO Y CHACRA
miércoles, 12 de junio de 2019
Encima del mercado
El atraso de las siembras en Estados Unidos, deja a los mercados granarios en situación expectante. Es momento de armar una estrategia para fijar un piso y, a la vez, capturar eventuales subas.
Estamos ansiosos por ver cómo se define la cuestión climática en los Estados Unidos. Es clave para la formación de los precios, y los analistas han estado muy activos tratando de desentrañar las ecuaciones (ahora se llaman “algoritmos”) que terminan disparando órdenes de compra o de venta.


Ayer, como todos los lunes, salió el informe de avance de los cultivos del Departamento de Agricultura de los EEUU (USDA). No hubo muchas sorpresas. En general coincidió con lo que esperaban el mercado: los farmers aprovecharon la ventanita de tiempo más seco de la semana pasada para plantar a lo loco, echando mano a su impresionante capacidad de siembra. Metieron casi 10 millones de hectáreas de maíz y otras tantas de soja en apenas siete días.

Pero no fue suficiente. Según el reporte, ahora están con el 83% del área cubierta con maíz, contra el 99% normal para la época. Es decir, les queda un 17% por sembrar, unas 7 millones de hectáreas. No es poco, y se les acabó el tiempo. Los estados de Illinois e Indiana son los que están más complicados, entre los que tienen peso decisivo en la formación de la cosecha norteamericana. El primero recién está en el 73% e Indiana no llega al 67%, cuando lo normal es tener todo sembrado y nacido para esta fecha.

Parecido es el panorama para la soja, donde todavía tienen algo de tiempo por delante. Sólo el 34% está emergida, contra un 73% en el promedio de los cinco años anteriores.

Esto deja todo en una situación expectante. Hay varias cuestiones en juego. En estos días el ingeniero agrónomo Joaquín Oliverio, un joven argentino que vive en Little Rock, Arkansas, escribió un muy interesante artículo para Clarín Rural. Allí nos desasnó sobre el sistema de seguro agrícola vigente en los EEUU (“Prevent Plant”). Consiste en la opción de no sembrar, si el clima se lo impidió hacerlo en tiempo y forma, y cobrar como si lo hubiera hecho, tomando como referencia el rendimiento promedio para el área comprendida.


La gran cuestión es cuántos se acogerán al beneficio. Según Oliverio, las encuestas señalan que podrían dejarse sin sembrar una 3 millones de hectáreas. No es moco de pavo: con los rindes de tendencia, de 11 toneladas por hectárea, podrían representar unas 33 millones de toneladas de maíz menos. Esto tendría fuerte impacto en el mercado.

Pero aquí, la paradoja. El Chicago Mercantile Exchange no está acusando esta eventualidad del “set aside” (dejar lotes en barbecho, sin sembrar). Pareciera descontar que van a sembrar todo lo que puedan, a pesar de que se han vencido todos los tiempos para asegurarse llegar a la cosecha antes de las heladas del próximo otoño.


La tentación es grande, porque todos hablan de que los precios pueden subir fuerte. Sin embargo, al mantenerse estables (al escribir estas líneas Chicago está en leve baja), también muchos se sienten tentados a tomar el Prevent Plant y no sembrar. Si el mercado “se entera”, de inmediato los precios pegarían un respingo, y los que se acogieron al PP habrían dejado pasar la oportunidad. En eso estaremos en los próximos días.

Y este es apenas el primer peaje de la campaña. La teoría dice que las siembras tardías padecen mermas de rendimientos, además de que los suelos anegados no son el mejor ambiente para una correcta evolución de los cultivos. Se pronostica una campaña excesivamente lluviosa, lo que implica menos días de sol, lixiviación de nitrógeno y otros nutrientes, más presión de plagas y malezas, etc.


Frente a este panorama, se refuerza la necesidad de estar muy encima de los mercados y aprovechar la inevitable volatilidad para “construir” precios. Sobre todo, cuando vamos a sembrar la mayor campaña de nuestra historia. Hay muchas herramientas para hacerlo. Muchos productores son poco proclives a tomar coberturas porque las viven como un riesgo más. “No me gusta especular”, dicen. En realidad, especular es sembrar sin red. En la jerga del mercado, el que siembra está “long”, es decir, tiene (o tendrá) mercadería. Si no hace nada, estará “timbeado”.

Mejor, consultar a los que saben y armar una estrategia que les permita fijar un piso de precios y, a la vez, capturar las eventuales subas. La volatilidad incrementa las oportunidades. Hay muchos que saben cómo hacerlo.