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Martes, 22 de octubre de 2019
COLUMNAS • MÑOR. J. LOZANO
domingo, 07 de julio de 2019
UN ENVÍO URGENTE
Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
Te quiero comentar una escena del Evangelio en la cual Jesús está camino a Jerusalén. No va como todos los años, desde chico, en peregrinación. Esta vez se dirige a entregar la vida.

Y, como se trata de un acontecimiento importante, quiere que todos se preparen para aprovechar el paso del Maestro. Además, como el camino es largo, no le va a alcanzar con los 12 Apóstoles. Por eso designa a otros 72 discípulos y los envía de dos en dos. El número de 72 no es antojadizo. Según una tradición ese era el número de la cantidad de ciudades existentes. Es una manera simbólica de expresar que el envío abarca a la totalidad, es universal. Y les pide ir de a dos para destacar que la misión no es una acción individual sino eclesial. Podemos imaginar sin temor a equivocarnos que entre ellos no había mucha gente preparada. Los fue eligiendo de entre los que le seguían.

Jesús les dio instrucciones acerca de cómo ir y qué decir.

Les pide no llevar cosas de más: “no lleven dinero, ni alforja, ni calzado” (Lc. 10, 4) como para que la fuerza de la misión esté puesta en quién envía (Jesús) y en el mensaje a proclamar (la Palabra). Son llamados a partir con confianza en Dios y sin seguridades humanas.

La actitud será pacífica, sin imposiciones ni prepotencias. Los envía con la mansedumbre de las ovejas (Lc. 10, 3). Como enseñó el Papa Benedicto XVI, “la Iglesia crece más por atracción que por proselitismo”.

El mensaje a proclamar es claro y sencillo: “El Reino de Dios está cerca de ustedes” (Lc. 10, 9). Esto quiere decir que los anhelos del pueblo elegido estaban por ser cumplidos. Que Dios está comenzando a realizar sus promesas.

El momento del envío es apremiante. No hay tiempos para largas preparaciones ni para diseñar estrategias. Hay que partir ahora y ser concretos en el anuncio.

Pensaba en la enseñanza de Francisco. “La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados. Esta convicción se convierte en un llamado dirigido a cada cristiano, para que nadie postergue su compromiso con la evangelización, pues si uno de verdad ha hecho una experiencia del amor de Dios que lo salva, no necesita mucho tiempo de preparación para salir a anunciarlo, no puede esperar que le den muchos cursos o largas instrucciones. Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús; ya no decimos que somos «discípulos» y «misioneros», sino que somos siempre «discípulos misioneros».” (EG 120)

Si se trata de ir a misionar a otros países sin duda hace falta preparación: conocer el idioma, la cultura, la historia. Pero para la misión cotidiana cada hombre y mujer de fe dan su testimonio con claridad del amor de Dios.

A veces le damos muchas vueltas a lo que es sencillo. Pensamos que para salir a misionar es necesario realizar largos cursos y capacitaciones, pero eso no es más que una excusa para seguir en la comodidad, o falta de confianza en el Poder de quien envía.

La misión es obra del Espíritu Santo. Él es quien nos sostiene y alienta.



El 9 de julio conmemoramos un nuevo aniversario de la Independencia. Aquel Congreso de Tucumán fue presidido por Francisco Narciso de Laprida, diputado de San Juan y contó también con la participación de Fray Justo Santa María de Oro, Fraile Dominico que fue luego en 1834 el primer Obispo de Cuyo, y el primero en ser designado de la Nación Independiente.

De los 29 diputados que firmaron el Acta de la Independencia, 18 eran laicos y 11 eran sacerdotes (del clero secular y religioso). “Los movía el ideal de la noble causa americana y los alentaba la audaz exhortación de Belgrano y San Martín, que avivaban con entusiasmo patriótico la pronta declaración de la Independencia, en momentos en que muy pocos le daban respaldo.” (El Bicentenario, CEA 2016, N° 7)

Demos gracias a Dios por la Patria, e imploremos la ayuda de Dios y la solidaridad de los ciudadanos para cuidar a los que más sufren.