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Miércoles, 08 de julio de 2020
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martes, 14 de enero de 2020
Mi hijo no tiene amigos: qué hacer y cómo ayudarlo
El vínculo con sus pares es fundamental para un sano desarrollo. Dos especialistas detallan posibles motivos de la dificultad, y dan consejos.
Hay factores clave dentro de la infancia que pueden marcar el rumbo de la vida de un niño. A la hora de hacer memoria, entre los recuerdos de los primeros años aparecen la familia, la escuela y los amigos, entre otros protagonistas importantes. Pero, ¿qué pasa con aquellos chicos cuyos pares rechazan? ¿Es posible para esos nenes un sano desarrollo sin amigos?

“Para muchos niños socializar y jugar con sus pares es algo sencillo. Sin embargo, para otros no lo es tanto. Los momentos de juego y recreación implican el despliegue de una amplia gama de habilidades sociales”, aseguró a Entremujeres Clarín Laura Lewin, capacitadora, autora y consultora en temas de gestión educativa, neuroeducación y manejo del aula en un entorno afectivo y efectivo.


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Al detallar aptitudes, la especialista mencionó el relacionarse con otros; entablar y mantener amistades; hablar y comunicarse de manera efectiva; compartir; llevarse bien con los otros; confiar e inspirar confianza; escuchar; ser resiliente; ser creativo; resolver problemas; manejar situaciones difíciles; autoconocerse; enfrentarse al bullying, cargadas y burlas; empatizar; defender una posición y aceptar a los demás y sentirse aceptado.

Violeta Vázquez, puericultora y directora de la Escuela de formación profesional en puericultura y familia Panza y Crianza, añadió que los factores importantes a tener en cuenta son “el ámbito donde se expresen esas amistades, ya sea institución, escuela o club; la pedagogía que maneja esa institución; el grado de intervención y cuidado de esa institución; el grupo que toca en suerte; la historia de la familia; el vínculo de ese niño con la familia y la personalidad y la edad del niño”.


Ambas expertas coincidieron en no señalar al niño como culpable de nada. “No pongamos el foco en el niño problemático que no puede tener amigos. Hay un montón de situaciones alrededor de ese discurso donde le estamos sacando la responsabilidad al adulto y poniéndosela al niño, cuando ese niño en otro espacio tendría una realidad completamente diferente. No todos los chicos necesitan lo mismo: algunos necesitan una jornada reducida, otros extendida, otros alguna pedagogía alternativa, otros espacios más reglamentados”, sostuvo Vázquez.

En la misma línea, Lewin la importancia de “dejar claro que ser tímido no es malo”. “Puede suceder que, detrás de esa timidez, se esconda un futuro poeta o artista. De todas formas, enseñarles a los chicos a conectarse con otros sin dudas resultará de gran importancia en sus vidas”, aclaró.

Así, la tarea de madres y padres es fundamental para que los chicos puedan conectarse con otros, según afirmó la capacitadora: “En caso de evidenciar que a nuestros hijos les cuesta relacionarse con sus pares, debemos intentar identificar la causa y ayudarlos a sentirse cómodos para poder vincularse con otros niños, o incorporarse a un juego. Esto es una tarea que no debemos evadir o dejar para más adelante”.

Por su parte, Vázquez agregó que “si hay angustia, si el niño expresa una dificultad de que quisiera atravesar algún espacio con pares y no lo está logrando, es muy oportuno que como papás podamos ayudarlo”. ¿Cómo hacerlo? “En principio, revisando si está en el espacio adecuado; si está acompañado por los adultos adecuados; si la conducción de ese espacio es a la medida; si hay sobreintervención o falta de intervención de los adultos; o si nosotros como padres necesitamos revisar algo de nuestra historia, de cómo hemos formado nuestros vínculos con nuestros pares y cómo hemos contribuido u obstaculizado los vínculos de nuestros hijos con sus pares”.