El Diario de Gualeguay
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Jueves, 09 de julio de 2020
NOTAS LOCALES
Dr. Bernardo “Cacho” Gandini
domingo, 28 de junio de 2020
La Competencia Emocional en la Atención de la Salud Mi conformidad es…3ª Entrega
La longevidad y los factores de riesgo de la vida actual son determinantes de que las personas, con frecuencia, no padezcan una sola enfermedad, sino varias; morbilidad es sinónimo de enfermedad, a esa situación de varias enfermedades coexistentes, se la denomina, técnicamente, “co-morbilidad o co-morbilidades”. Las co-morbilidades hoy son generadoras de varios problemas; si la persona enferma no tiene un médico de cabecera que coordine la participación de los demás especialistas respecto de los estudios y de los remedios, ocurren confusiones, desorientaciones y, hasta, contradicciones en el paciente y sus familiares; la comunicación entre los diferentes profesionales no suele desarrollarse en forma adecuada.
En la mayor parte de los países, quienes asumen el rol de médicos de cabecera son los médicos clínicos, generalistas o de familia. El rol de los médicos de cabecera es coordinar las acciones de los demás especialistas, ayudando a los pacientes a ordenarse y, especialmente, a evitar el exceso de medicamentos o los errores en la toma de los mismos. Hoy es frecuente que a los adultos mayores les regalen “pastilleros” y hay toda una “ceremonia” de cortarlos y ubicarlos para todo el mes. A los pacientes, en general, les cuesta retener los nombres y los reconocen por las formas o los colores, cosa que los médicos no distinguimos, porque no los tomamos. La equivocación en la forma de tomar los remedios es bastante frecuente y con eventos adversos, muchas veces inadvertidos, de variable magnitud. Por esto; es el médico de cabecera quien puede prevenir esto, educando a los pacientes o a sus cuidadores.

En la postmodernidad, en casi todos los hechos, existe una fragmentación de las partes y, las tareas particulares, son cada vez más especializadas. Con frecuencia nadie tiene una visión global de todo; esta conducta suele ser generadora de problemas que antes se evitaban. Es la competencia emocional, que al permitirnos reconocer como funciona el mundo en el que nos hallamos insertado, especialmente los entornos familiares y laborales, la que nos ayuda a darnos cuenta de cómo actuar para tener gestiones exitosas. Los comportamientos de los familiares cercanos frente a enfermedades crónicas, especialmente de los adultos mayores y de los niños, requieren que los integrantes del equipo de salud los ayuden a una educación emocional muy necesaria. Si esto no ocurre, se generan conductas inapropiadas que pueden terminar en malos tratos como producto de desgaste inadvertido. Los excesos en cuidados, tanto como la ausencia de ellos, no son aconsejables; algunas tareas conllevan cierta toxicidad emocional y mental, por lo que requieren de un plan de “higiene mental o emocional” que debe ser sugerido como parte de los tratamientos, humanizando el respeto de los límites.
“Las enfermedades no nos llegan de la nada.”
Hipócrates