ROBERTO ROMANI
Ante un nuevo aniversario del nacimiento del Supremo Entrerriano MONUMENTO A RAMÍREZ
Ante el nuevo aniversario del nacimiento del Supremo Entrerriano, (13 de marzo de
1786), evocamos aquel otoño cordobés, cuando la hermandad de los pueblos hizo posible
la referencia artística y el aplauso de la gloria.
Fue el 15 de abril de 2010, al caer la tarde. Los gobernadores de Entre Ríos y Córdoba
inauguraron la plaza y el monumento en homenaje a Francisco Ramírez, en San Carlos de
la Esquina, a pocos metros del viejo “Camino Real”, el mismo que recorrieron en otros
tiempos San Martín, Belgrano, Lavalle, Lamadrid y Quiroga, como paso obligado al Alto
Perú.
Con la emoción propia de quien pretende eternizar el asombro irrepetible, miramos el
paisaje del norte cordobés, con las particulares estribaciones de las sierras de Ambagasta y
Sumampa, casi en el límite con la provincia de Santiago del Estero, triste escenario donde
el Supremo Entrerriano entregó la vida el 10 de julio de 1821, después de ofrecer su lanza
de coraje y el último gesto de amor a Delfina, su compañera.
Allí, en la soledad de los pájaros libres, a 10 kilómetros de San Francisco del Chañar,
recordamos ante maestros y niños de escuelas rurales, los 35 años del caudillo federal,
nacido en Concepción del Uruguay, el 13 de marzo de 1786 y que, después de recibir la
formación del fraile Mariano Agüero, se convirtió en alcalde de su pueblo con solo 17 años.
También evocamos a Pancho Ramírez pronunciándose favorablemente a los ideales de
Mayo; incorporándose con decisión y convicción democrática a los sueños de Artigas, que
se hicieron realidad mediante la creación de la Liga de los Pueblos Libres y la declaración
de la independencia en el Congreso de Oriente, el 29 de junio de 1815.
Revivimos sus triunfos en Arroyo Ceballos (1817), ante Montes de Oca, y en Saucesito
(1818), ante Marcos Balcarce.
Después, la gran victoria ante el general Rondeau, en los campos de Cepeda, y la firma del
Tratado del Pilar, el 23 de febrero de 1820, con los representantes de Buenos Aires y Santa
Fe, que provocó la reacción del Protector de los Pueblos Libres y el posterior
enfrentamiento de los caudillos en varias batallas libradas en territorio entrerriano y
correntino.
Cuando las primeras sombras de la noche nos indicaron la partida, nos pareció escuchar un
viejo clarín que ordenaba entrar en combate, mientras la voz del Supremo Entrerriano,
creador de la República de Entre Ríos, el 29 de septiembre de 1820, se alzaba por encima
de la indiferencia y de la muerte:
“Entrerrianos: el pabellón de la República se ha enarbolado para proclamar al mundo que
ha llegado al Entre Ríos la época de su grandeza.
Soldados: esta bandera tricolor es el distintivo de vuestra heroicidad, servidle con amor y
sostenedle con firmeza.
Compatriotas: yo marcharé al frente de vosotros y guiaré vuestros pasos hacia un feliz
destino. Marchemos hacia el sud que ha llegado el día de vuestra gloriosa libertad!