Cuando una obra empieza mucho antes del primer ladrillo
Hay profesiones que se eligen. Otras, simplemente, aparecen mucho antes de que uno pueda ponerles nombre. Para el arquitecto Guido Solari, la arquitectura comenzó cuando todavía era un chico de nueve o diez años y acompañaba a su padre a una obra en una quinta de Gualeguay. Mientras otros veían una construcción, él se detenía a observar cómo nacía una pared, cómo se preparaban los cimientos o cómo un terreno vacío empezaba, lentamente, a convertirse en un hogar.